Albi

Qué ver en Albi, la ciudad natal de Toulouse-Lautrec

Qué ver en Albi, la ciudad natal de Toulouse-Lautrec

Albi es una ciudad francesa de la región de Occitania situada a orillas del río Tarn. Se encuentra a poco más de 70 kilómetros de Toulouse, por lo que es una escapada perfecta, ya que se puede visitar fácilmente en un día desde allí.

Hay muchos motivos por los que visitar Albi: su casco histórico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), su espectacular catedral (la catedral de ladrillo más grande del mundo) o su ciudadano más ilustre (el pintor Henri de Toulouse-Lautrec).

¿Listos para descubrir Albi?

La ciudad alcanzó su época de mayor esplendor en la Edad Media, extendiéndose a ambas orillas del río Tarn. Pero durante los siglos XII y XIII, Albi experimentó el auge del catarismo, que fue reprimido en la Cruzada Albiguense por el Papa Inocencio III. 

Tras la cruzada, se construyeron dos de los edificios más representativos de la ciudad, la Catedral de Santa Cecilia y el Palacio de la Berbie, ambos en ladrillo rojo y del mismo estilo arquitectónico.

Pero además de la catedral y el palacio, hay muchos edificios de la ciudad construidos en ladrillo, lo que le ha valido el apodo de la Ville Rouge (la Ciudad Roja). Este ladrillo se obtenía de las arcillas que salían del propio río Tarn.

El Pont Vieux es uno de los imprescindibles de Albi

¿QUIERES MÁS?

La visita a Albi se puede combinar con Cordes-sur-Ciel, un pueblo de origen medieval ubicado en la cima de una colina. Si tienes coche, puedes ir a ambos lugares por tu cuenta, pero si no, tienes la opción de contratar esta excursión con Civitatis.

Eso sí, ten en cuenta que estos tours sólo salen un par de días a la semana, y no todos los meses del año, por lo que tendrás que planificarlo con tiempo.

QUÉ VER EN ALBI

Gracias a su pequeño tamaño, los principales puntos de interés de Albi están muy cerca unos de otros y se pueden ver a pie perfectamente en un día

Catedral de Santa Cecilia de Albi

Interior de la Catedral de Santa Cecilia

La catedral de Albi es el edificio más impresionante de la ciudad. Con unas medidas de 113 metros de largo, 35 de ancho y 78 de altura (su torre), es la catedral de ladrillo más grande del mundo.

Su construcción comenzó en 1282, pero se alargó durante dos siglos. Es una obra maestra del gótico meridional y su aspecto dista mucho del de catedrales como las de Chartres, Reims o Amiens, construidas en la misma época, pero en estilo gótico clásico.

Está hecha en ladrillo y formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, destacando su espectacular torre. Pero su aspecto exterior de fortaleza contrasta con la riqueza decorativa que hay en su interior

Si digo que es una de las catedrales más imponentes que existen, creo que no me equivoco.

Las paredes se leen como una Biblia ilustrada en la que destaca especialmente la decoración de los dos grandes pilares que se encuentran debajo del órgano y que representan el Juicio Final.

La torre campanario de la catedral (foto de Unsplash)

A ellos se le suma una espectacular bóveda de 97 metros de largo completamente pintada, de estilo renacentista italiano. También lo están las capillas laterales, en las que destacan los patrones geométricos.

Otros elementos destacados del interior de la Catedral de Santa Cecilia son:

  • El espectacular órgano clásico francés del siglo XVIII, ubicado a los pies de la catedral, que se integra con la decoración
  • El púlpito, construido a finales del siglo XVIII en estilo barroco por escultores italianos
  • El coro, con una sillería de madera, decoración a base de arquerías de estilo gótico y una serie de esculturas de los apóstoles, ángeles y la Virgen María

La catedral se puede visitar de lunes a domingo de 10.00 a 18.30 y la entrada tiene un precio de 6€ por persona, incluyendo el acceso al coro y a las salas del tesoro, así como una audioguía.

Palacio de la Berbie

Vista del patio del Palacio de la Berbie

El Palacio de la Berbie, construido en el siglo XIII como residencia episcopal, es uno de los castillos más antiguos de Francia.

Su nombre, la Berbie, viene del occitano “bisbia”, que significa obispo. Tras la Cruzada Albigense, el poder del obispo de la ciudad se vio reforzado, por lo que se construyó un palacio que incluía su residencia, una sala de recepción, una torre de vigilancia y una prisión.

En realidad no es un palacio como tal, si no una gran fortaleza con jardines ubicada junto al río Tarn. Su aspecto militar servía para reafirmar el poder de los obispos de Albi, con un espectacular Torre del Homenaje, que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad.

Fue construido en ladrillo muy cerca de la catedral, con la que comparte estilo arquitectónico. La cubierta de la parte lateral, rematada en pizarra, es posterior a su construcción y característica de los castillos del Valle del Loira.

Museo Toulouse-Lautrec

Una de las salas del museo

El Palacio de la Berbie alberga el mejor museo del mundo dedicado al pintor francés Toulouse-Lautrec.

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Montfa nació en Albi en 1864, hijo de dos miembros de la nobleza que además eran primos hermanos. Debido a ello, nació con una enfermedad que le provocó una debilidad en los huesos. 

En la adolescencia sufrió la fractura de los dos fémures, lo que impidió que siguiera creciendo, llegando a alcanzar una altura máxima de 1.52 metros. Esto no le impidió convertirse en uno de los más famosos cartelistas franceses. 

El museo alberga casi 1000 obras del pintor, entre dibujos, pinturas, carteles, litografías…, así como obras de otros artistas y exposiciones temporales.

Abre de martes a domingo de 10.00 a 12.30 y de 14.00 a 18.00 y la entrada tiene un precio de 10€. Es, sin duda, una de las visitas imprescindibles que hacer en Albi.

Jardines del Palacio de la Berbie

Jardines del Palacio (foto de Didier Descouens – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0)

Aunque los jardines pertenecen al palacio, se pueden visitar gratuitamente incluso sin que entres al museo, en horario de 8.30 a 18.00.

Puedes acceder a ellos por una estrecha callejuela que circula entre el palacio y la catedral y que te lleva a unas escaleras o desde la entrada ubicada en la Place de l’Archevêché.

Fueron construidos en el siglo XVIII como parte de la fortaleza y, aunque no son muy grandes, son muy bonitos. Eso sí, lo mejor que tienen es la vista del río Tarn y de los edificios que se encuentran en la otra orilla.

Restos de la antigua catedral

Restos de la antigua catedral junto a la nueva

Justo al lado de la catedral, y con vistas a su espectacular torre, se encuentran los restos de la antigua catedral de Albi, de estilo románico.

Cuando se construyó la Catedral de Santa Cecilia a finales del siglo XIII, ésta quedó obsoleta y abandonada, y en la actualidad únicamente se conservan estos tres arcos.

Río Tarn

El río Tarn visto desde los jardines del palacio (con el Pont Vieux y, detrás, el Pont Neuf)

Albi está atravesada por el río Tarn, y merece la pena cruzarlo para disfrutar de las vistas desde ambas orillas. Se puede cruzar por varios puentes:

  • Pont Vieux (Puente Viejo): Fue construido en el siglo XI. Es de mampostería, con varios arcos, e inicialmente era más estrecho, ya que no permitía el paso de vehículos; su aspecto actual se debe a las ampliaciones que se hicieron en el siglo XIII. Este puente contribuyó al desarrollo urbano y comercial de Albi y llegó a tener casas a ambos lados, al estilo del Ponte Vecchio de Florencia
  • Pont Neuf (Puente Nuevo): Se construyó a mediados del siglo XIX, en una época de desarrollo de la ciudad. Está construido en piedra y ladrillo y es uno de los mejores lugares para apreciar las vistas del centro de Albi, con la catedral, el Palacio de la Berbie y el propio río Tarn
  • Pont Ferroviaire (Puente Ferroviario): Fue construido en 1866, tras la llegada del ferrocarril a la ciudad y por él circulan los trenes que conectan Albi con otras ciudades cercanas. Además, en uno de los laterales se construyó hace unos años una pasarela peatonal para poder cruzarlo a pie

Además de los puentes, es posible dar un paseo por la orilla del río siguiendo un sendero que se conoce como “Les Berges du Tarn” (las orillas del Tarn). Puedes bajar desde las ruinas de la antigua catedral o desde el Quai Choiseul.

Colegiata de Saint-Salvy

Claustro de la colegiata

Esta colegiata se encuentra en el centro de Albi y fue construida en tres fases, entre los siglos XI y XIII. La iglesia se construyó en la primera fase, lo que la convierte en la iglesia más antigua de la ciudad.

Tiene una mezcla de estilos románico y gótico, así como de materiales, ya que utiliza piedra y ladrillo. El conjunto está formado por la colegiata, un claustro y residencias para los canónigos.

Está dedicada a San Salvio de Albi, obispo de la ciudad, que fue enterrado aquí. El obispo mandó construir un monasterio en el que vivió una comunidad de anacoretas.

Se puede visitar de manera gratuita en estos horarios: de lunes a viernes de 8.00 a 12.00 y de 14.00 a 17.00, sábados de 10.00 a 12.00 y de 14.00 a 19.00 y domingos de 14.00 a 17.00.

Marché Couvert

Exterior del mercado

En el mercado cubierto de Albi encontrarás varios puestos con productos de alimentación: quesos, embutidos, carnes, verduras…, así como un espacio para sentarse a comer o tomar algo.

Se ubica en un edificio de principios del siglo XX de estilo Baltard (como muchos de los mercados cubiertos de Francia), con una estructura de hierro fundido, paredes de ladrillo y grandes ventanales.

Abre de martes a domingo de 7.00 a 14.00 y es el lugar perfecto para hacer una parada gastronómica durante tu visita. 

Castelviel y Castelnau

Estos dos barrios ubicados junto a la catedral son el lugar perfecto para callejear descubriendo los rincones más bonitos de Albi.

Castelviel
Place Savene en Castelviel (foto -recortada- de Albi Tourisme)

Se encuentra entre el lado occidental de la catedral (donde se encuentra la torre) y el Puente Ferroviario. Es la cuna de la ciudad de Albi, una antigua villa fortificada en la que aún se pueden ver los restos de las murallas. 

Las calles adoquinadas de Castelviel conservan su encanto original y aquí no te puedes perder estas dos plazas:

  • Plaçe Savene: Esta pequeña y preciosa placita destaca por sus casas de ladrillo con entramado de madera y coloridas contraventanas, tras las que aparece la imponente torre de la catedral
  • Plaçe du Château: Aquí podrás ver las letras de Albi, una casa con un mural que copia “La creación de Adán” de la Capilla Sixtina (el llamado “Fresco de Castelviel”) y las vistas a la torre
Castelnau
Maison Enjalbert en Castelnau

Se ubica al sur de la Catedral de Santa Cecilia y de la Colegiata de Saint-Salvy. Aunque es menos antiguo que Castelviel, conserva el encanto de las calles estrechas y las casas con entramado de madera.

Aquí se encuentran algunos edificios que quizá te interese visitar:

  • Maison du Viel Alby: Es la casa más antigua de la ciudad y uno de los principales símbolos del centro histórico. Es de ladrillo y entramado de madera y tiene una planta superior abierta conocida como “le soleilhou” (que se traduce como ático bañado por el sol). En su interior alberga una pequeña exposición permanente sobre la juventud de Toulouse-Lautrec
  • Hôtel Reynès: Este palacete fue construido a principios del siglo XVI en estilo renacentista por un comerciante de la ciudad y hoy alberga una Oficina de Turismo de la región. Destaca por su combinación de piedra y ladrillo
  • Maison Enjalbert: Data también del siglo XVI y es del estilo renacentista, pero muy diferente al Hôtel Reynès. Está construida en ladrillo con entramado de madera y destaca por los marcos tallados de las ventanas, con capiteles, caras… y una pequeña y curiosa escultura de un niño haciendo pis casi sobre la puerta de entrada
  • Casa Natal de Toulouse-Lautrec: Aunque no se puede visitar su interior, merece la pena acercarse a ver la casa donde nació el pintor Toulouse-Lautrec. Se encuentra cerca de la Maison du Viel Alby y se reconoce por la placa que tiene en la entrada

CÓMO LLEGAR A ALBI

En tren

Estación de tren de Albi (foto de Wikipedia)

Se puede llegar en tren hasta Albi desde varias ciudades francesas, aunque lo más común es hacerlo desde Toulouse.

El trayecto desde allí dura poco más de 1 hora sin trasbordos y tiene un precio entre 5€ y 15€ por trayecto dependiendo de los horarios y el tiempo de tren. 

Los billetes se pueden comprar con antelación desde la web de SNCF o directamente en las máquinas o en las taquillas de la estación.

Ojo, Albi tiene dos estaciones de tren, Albi Ville y Albi Madeleine, cada una de ellas ubicada a una orilla del río Tarn. Desde ambas estaciones tardarás unos 15 minutos andando hasta el centro de la ciudad.

En coche

Tendrás que dejar el coche aparcado antes de entrar en Albi

Si vas en coche hasta Albi, deberás dejar el coche aparcado en alguno de los parkings de la ciudad, ya que hay calles del centro que son peatonales.

Hay numerosos parkings al aire libre que abren 24 horas, incluso algunos de ellos casi en el centro de la ciudad.

Si llegas pronto a Albi o lo visitas durante temporada baja, puedes intentar aparcar en el Parking Bondidou, ubicado casi a los pies de la catedral. Si no, hay algunos parkings más alejados (a unos 15 minutos andando del centro).


¿Qué te ha parecido este recorrido por Albi? Esta preciosa ciudad es, sin duda, una escapada perfecta desde Toulouse.


En esta escapada a Albi se me estropeó el móvil y perdí todas las fotos que había hecho. Las fotos de este post son de mi compañera de viaje, de Unsplash (incluyendo la foto de portada) o de otras páginas. En todas ellas aparece indicado en el pie de foto.


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