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Qué ver en Rennes, la capital de la Bretaña Francesa

La ciudad de Rennes es la capital de la región de la Bretaña Francesa y es famosa por ser una importante ciudad universitaria. Con numerosos festivales y eventos artísticos a lo largo del año, es una ciudad joven que además tiene la peculiaridad de ser una de las ciudades más pequeñas del mundo que dispone de metro (aunque no lo llegamos a utilizar, ya que las partes más importantes de la ciudad se encuentran en el centro de la misma y son accesibles a pie).

CÓMO LLEGAR A RENNES

En avión

El aeropuerto de Rennes Saint-Jacques o aeropuerto de Rennes Bretagne se encuentra a unos 6 kilómetros del centro de la ciudad, y recibe tanto vuelos nacionales como internacionales. Desde España, podéis llegar hasta aquí desde ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca.

Para llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto, tenéis que coger el autobús 57, que recorre este trayecto en una media hora. Tenéis que salir de la terminal y caminar hacia la izquierda y, pasado el parking, llegaréis a 2 paradas de autobús llamadas Aire Libre Aéroport; la que lleva al centro de Rennes es la que tiene destino “Rennes Republique”.

El trayecto termina en la parada de metro Republique (en el centro de Rennes), y una vez allí podéis coger el metro o caminar hasta vuestro alojamiento. Los autobuses circulan todos los días del año (excepto el 1 de mayo) y pasan cada 20 minutos en días laborables y cada hora los domingos y festivos y el precio es 1,50€ por trayecto.

Casas de entramado de madera en el casco antiguo de Rennes

En tren

Rennes tiene una estación de tren, Gare de Rennes, que la conecta con muchas ciudades de Francia. Hay trenes directos desde la Gare de Montparnasse de París (TGV que tarda unas 2 horas) y desde la Gare de Nantes (TER que tarda 1,15 horas). Si queréis llegar a Rennes en tren desde otras ciudades francesas, probablemente tendréis que hacer cambio de tren en París.

El tren también conecta Rennes con varios lugares de interés de la Bretaña, haciendo posible una ruta en tren por esta zona, aunque lo cierto es que usar el coche os permite llegar a pueblos que, de otra manera, serían inaccesibles, por lo que, salvo que no tengáis carnet de conducir, no os recomendaría usar el tren para moveros por esta región.

En coche

Conducir por Rennes es una locura. No sé si tuvimos mala suerte o es que el tráfico es siempre tan caótico, pero cada día salir de la ciudad por la mañana y volver a entrar por la noche se convertía en una odisea. Nuestro mini-apartamento se encontraba muy cerca de la estación de trenes y conseguimos aparcar 2 noches en la calle y una lo tuvimos que dejar en un parking cubierto.

Mi recomendación es que intentéis no meteros por el centro de la ciudad en coche, ya que es bastante caótico y no hay muchos sitios para aparcar. Intentad dejar el coche en un parking a la entrada de la ciudad o cerca de la estación, y moveros a pie.

CÓMO MOVERSE POR RENNES

Rennes es una ciudad pequeña, cuyo centro se puede recorrer a pie sin problemas. Si tenéis que llegar a sitios más alejados, o si no os apetece caminar, Rennes es una de las ciudades más pequeñas del mundo que tiene metro; tiene sólo una línea, que circula de norte a sur y conecta los puntos principales de la ciudad.

Otra opción es moverse en bicicleta, ya que Rennes tuvo el primer sistema de bicicletas compartidas de Francia, El Vélo à la carte, con el que se pueden alquilar bicicletas por horas.

Casas de entramado de madera cerca de la Plaçe Sainte Anne

QUÉ VER EN RENNES

Yo visité Rennes durante un road trip de 5 días a la Bretaña Francesa. Después de dormir la primera noche en Rochefort-en-Terre, las siguientes 3 noches dormimos en Rennes, en el Appart’ Rennes BnB – Centre Gare, muy cercano a la estación de tren y muy recomendable. Desde aquí, cada mañana cogíamos el coche para movernos por otros puntos de la región.

Cada noche, al volver de visitar otros lugares, simplemente nos dedicamos a pasear, tomar una cerveza y cenar, y el domingo por la mañana lo aprovechamos entero para visitar los puntos más importantes de la ciudad.

Si vais a visitar Rennes, os recomiendo que le dediquéis como mínimo un día entero, y preferiblemente, que ese día no sea el domingo. A pesar de ser una ciudad pequeña, tiene bastante que ofrecer, y con medio día no es suficiente. Además, si como a nosotras, os pilla en domingo, no encontraréis prácticamente nada abierto, ni para comer, ni para comprar un souvenir.

Rennes tiene un importante casco antiguo con casas medievales con entramado de madera, mientras que en la zona más nueva destaca una arquitectura en piedra, material con el que se empezó a construir en la ciudad después de 1720, cuando un incendio destruyó más de 900 edificios medievales.

Plaçe Sainte Anne

Se encuentra al norte de la ciudad, en la parada de metro Sainte Anne. Junto a ella, está la Basílica de Notre-Dame de Bonne-Nouvelle, construida en el siglo XX en estilo neogótico y que aún está inacabada. Las obras de la basílica y de la línea B de metro (que abrirá en 2020) deslucen bastante la plaza, pero aún así, es uno de los principales puntos de interés de Rennes.

Además, aquí se encuentran algunas de las casas de entramado de madera mejor conservadas de la ciudad, especialmente las ubicadas en los números 9, 10, 17, 18 y 19 de la plaza, todas ellas consideradas monumento histórico de Francia. De noche, merece la pena acercarse a cenar aquí a alguna de sus muchas creperies.

Plaçe Sainte Anne

Rue Saint-Michel

La Rue Saint-Michel es la calle por excelencia para tomar algo y cenar. Cada noche, especialmente los fines de semana, la encontraréis llena de jóvenes que salen a disfrutar del ambiente universitario de la ciudad. Por desgracia, los fines de semana por la mañana está llena de bastantes chicos jóvenes y mendigos borrachos desde primera hora, junto a preciosas casas suyos soportales ahora albergan bares de copas y sitios donde comer kebab.

Plaçe du Champ-Jacquet

Muy cerca de la Plaçe Sainte Anne, se encuentra esta plaza, un pequeño triángulo formado por la Rue du Champ-Jacquet y la Rue Leperdit. Toma su nombre de la Porte Jacquet, una de las antiguas puertas de la ciudad y en el lado noroeste se puede apreciar una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad, con casas de entramado de madera bastante inclinadas. Delante de ellas hay una escultura de Jean Leperdit, revolucionario y antiguo alcalde de Rennes a finales del siglo XVIII.

Plaçe du Champ-Jacquet

Mercado de les Lices

Se encuentra muy cerca del casco antiguo y es uno de los mercados más bonitos de Francia, además de ser el segundo más antiguo. Sólo abre los sábados por la mañana y vende productos regionales: pescado, mariscos, carne, frutas y hortalizas, quesos…, pero también flores, mermelada, miel, sidra… Si visitáis Rennes un sábado, no dejéis de pasar por este mercado.

Catedral de Saint-Pierre

La catedral de Rennes está casi al lado del Mercado de les Lices y es de estilo neoclásico, con 2 imponentes torres de casi 50 metros de altura. No me pareció especialmente bonita, pero merece la pena entrar aunque sea a echar un vistazo. Detrás de la catedral se encuentran la Rue Saint-Sauveur y la Rue Chapitre, dos de las calles en las que se conservan aún edificios medievales.

Casas de entramado de madera en Rue Chapitre

Puertas Mordelesas y Torre Duchesne

Están enfrente de la catedral y son prácticamente lo único que queda de la antigua muralla que rodeaba la ciudad durante la Edad Media. Las Puertas Mordelesas se construyeron a mediados del siglo XV como entrada principal de la ciudad y estaban formadas por 2 torres con un puente levadizo.

Puertas Mordelesas desde el interior de la muralla

Plaçe de la Mairie

Está a menos de 10 minutos a pie de la catedral y aquí se encuentran el Ayuntamiento de la ciudad y la Ópera. Esta plaza es el centro de la zona nueva de Rennes y se encuentra muy cerca del río Vilaine; además, si cruzamos el río a esa altura (por alguno de los tramos que lo cruzan sin ser puentes, es la misma calle), llegamos al Palacio de Comercio, un edificio clásico que hoy alberga la sede de Correos.

Museo de Bellas Artes

Se encuentra muy cerca del Palacio de Comercio, a apenas 300 metros caminando por Quai Emile Zola (la orilla sur del río Vilaine). Este museo alberga obras de Rubens, Picasso o Veronese y merece una visita si tenéis tiempo suficiente en la ciudad. El MBA abre de martes a domingo de 10.00 a 17.00 (los sábados y domingos hasta las 18.00) y el precio de la entrada es de 6€ (gratis el primer domingo de cada mes).

Parlamento de Bretagne

Volviendo a la orilla norte del río y muy cerca de la Plaçe de la Mairie, nos encontramos el Parlamento de Bretaña, del siglo XVIII. Una parte del edificio se reconstruyó tras sufrir un incendio a finales del siglo XX, y en la actualidad se puede visitar cada día en visitas guiadas (precio: 7,20€) que se deben reservar con antelación en su página web. En su interior podréis admirar algunos de sus salones, que albergan pinturas, esculturas y tapices.

Parc du Thabor

Está a unos 15 minutos caminando del Parlamento de Bretaña. Nosotras no lo pudimos ver por falta de tiempo, pero es famoso por sus jardines (jardín francés, jardín botánico, una maravillosa rosaleda…) y por los espectáculos gratuitos que se celebran aquí los domingos durante la primavera y el verano.


Rennes no es una ciudad monumental como lo pueden ser otras ciudades de Francia y tampoco tiene el encanto de los pueblos de la Bretaña. Aun así, creo que es una parada imprescindible en un viaje a la Bretaña Francesa.

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