You are a passenger

Vivir en Corea del Sur con @mamaencorea

Aina es mallorquina y lleva unos 8 años viviendo en Corea del Sur, donde se casó y donde ha tenido a sus dos hijos. Llegó por primera vez a Corea en Julio de 2011 para estudiar coreano durante dos meses en Seúl, la capital del país, y al terminar el curso volvió a España. En Julio de 2012 se marchó de nuevo a Corea, pero esta vez con un visado de 6 meses para seguir estudiando coreano en la Universidad de Yonsei.

Conoció a su marido Jun al año de estar allí, él es coreano, de Seúl. Se casaron en la embajada Española en Seúl (donde firmaron los papeles) y en invierno hicieron una fiesta con amigos y familiares en Mallorca, a la que incluso fueron sus suegros y su cuñada desde Corea.

Cuando se instaló en Corea, estuvo dando clases de conversación de español en Seúl, clases privadas, en una academia y en una empresa. Más adelante, cuando por el trabajo de su marido se mudaron al pueblo donde viven sus suegros, en el condado de Eumseong-gun (al sur de Seúl), estuvo un tiempo sin trabajar y a mediados de este 2020 volvió a dar clases de español, pero esta vez por teléfono.

Bukchon Hanok Village, un barrio con casas tradicionales construidas para los altos cargos de la dinastía Joseon

¿Quieres saber un poco más sobre Aina y su vida en Corea? ¡Sigue leyendo!

¿Por qué Corea? En general a la gente le suele atraer más Japón o China, ¿por qué elegiste aprender coreano y mudarte allí?

La verdad es que fue por casualidad. Fui con mi hermana a visitar a su novio, que estaba de Erasmus en Frankfurt, y ahí conocí a un amigo de mi cuñado coreano que me habló de Corea.

Lo cierto es que había estado mirando academias en Japón porque antes ya había dado algunas clases de japonés, pero era muy caro, así que cuando me hablaron de Corea, busqué información y encontré un curso de verano en Yonsei, que era de 4 semanas, más clases de cocina o caligrafía y residencia. Hablé con mis padres, pedí un permiso de dos meses en el trabajo y como me lo concedieron, me fui.

Mujeres vestidas con el hanbok, el traje tradicional coreano, en el Palacio Gyeongbokgung (Seúl)

¿Te costó adaptarte a un país tan diferente como Corea?, ¿qué es lo que más te chocó cuando llegaste allí para quedarte?

La verdad es que no, ya que al principio todo es de color de rosa. Además hice muchos amigos, así que siempre estábamos explorando sitios nuevos y probando platos coreanos, como el pollo frito, Samgyeopsal, Tteokbokki, bulgogi, Doenjang jjigae, el Banchan (platos pequeños variados que se sirven en las mesas coreanas para compartir y acompañar al plato principal).

Lo que me llamó mucho la atención era ver a hombres trajeados, en el suelo en las calles, borrachos o dormidos. Luego me comentaron que en Corea es muy habitual salir a beber con tus jefes y compañeros de trabajo y muchos terminan así después de beber durante horas. Eso fue hace unos 9 años, ahora ya no se practica tanto el ir a beber con tus jefes y la verdad que las veces que he ido a Seúl ya no he visto a gente trajeada borracha en el suelo…

Al final la vida aquí no es muy diferente a como puede ser en Europa… Lo que suelo hacer normalmente es dar clases de conversación en español por teléfono, ir a yoga, al gimnasio, encargarme de la casa, e ir a muchas cafeterías, sola, con mi marido o amigas (¡soy muy fan de las cafeterías!). Y algunas veces voy por las mañanas a Seúl para quedar con amigas españolas.

Tuviste a tus hijos en Corea, donde vivís y donde van al colegio. ¿Estudian algo de español o de cultura española?

Si, los tuve a ambos en Seúl, mi hija tiene ahora 6 años y mi hijo 5. Hablo con ellos en español, y además vamos cada verano a Mallorca y mis padres vienen una vez al año a Corea.

En casa celebramos los Reyes Magos (les decimos que la carta la han escrito los abuelos desde España) y el ratoncito Pérez (en Corea no recibes ningún regalo cuando se te caen los dientes, los niños los tiran al tejado para “pedir” que les salgan otros nuevos). Además, todos los años hacemos crespells (unas galletas típicas de Mallorca que se hacen en Semana Santa) y comemos tanto platos coreanos como españoles (¿eso cuenta como cultura española? jajaja…).

Ikseondong es una zona de moda de Seúl, con muchas cafeterías pero manteniendo la tradición

¿Qué es lo que menos te gusta de Corea? 

Lo que menos me gusta es cuando tenemos el polvo fino, ya que apenas se puede respirar, así que esos días, o no salimos de casa, o tenemos que llevar mascarilla. Tampoco me gustan los precios, el supermercado es carísimo, sobre todo la fruta y la carne.

Sobre la gente, podría decir que muchos solo miran por su familia (su entorno) y no se preocupan por los demás. He visto a personas caerse en medio de la calle y que a su alrededor la gente siga caminando, como si eso no fuese problema de ellos.

Por ejemplo, cuando estaba embarazada de 4 meses, el autobús en el que iba tuvo que dar un frenazo y yo salí rodando hacia delante, hasta el conductor. Al principio nadie hizo nada, hasta que vieron que estaba embarazada y entonces el conductor se levantó, pero un señor me dijo que tenía prisa, que me bajara y que esperase a mi marido fuera… Sin embargo, cuando le dijeron que mi marido era coreano, su actitud cambió. Me sorprendió bastante la indiferencia general de la gente y el ver cómo te tratan si saben que tu marido es coreano… 

También cuando estaba embarazada y ya tenía una buena barriga, muchos se hacían los dormidos cuando me veían en el metro o bus y ellos estaban sentados en los asientos destinados a embarazadas, pero a día de hoy ha cambiado algo porque han puesto los asientos de color rosa y llama más la atención…

Eso sí, no todos los coreanos son así. Cada país tiene gente buena y mala. En Corea también me he encontrado con gente muy amable dispuesta a ayudarte en todo aunque no te conozcan.

Vistas de Seúl desde la Torre Lotte World, la quinta más alta del mundo (555 metros de altura)

¿Y lo que más?

Lo que más me gusta es que todo es rápido aquí. Se te rompe algo en casa y a la hora ya tienes a alguien arreglándolo y tardan menos de una hora (cosas tipo lavadora, tele, nevera, etc.).

Aquí además hacemos mucho la compra online (comida, ropa, televisores, mantas, juguetes, etc). Lo pides hoy y al día siguiente lo tienes en casa (aunque dependiendo de dónde vivas puede tardar máximo 2 o 3 días). Si vives en Seúl, puedes hacer el pedido por la noche y a las 7 de la mañana lo tienes en tu puerta.

Aunque últimamente ha habido bastante controversia con esto, ya que han fallecido algunos repartidores debido al cansancio…

Algo que también me gusta es lo bien que funciona el Sistema de Salud en Corea del Sur. Las carreras tipo Medicina tienen una duración de 6 a 8 años. Y eso se nota.


Muchas gracias Aina por participar en mi sección You are a passenger

Si te has quedado con ganas de saber más, puedes seguir a Aina en su perfil de Instagram, @mamaencorea, en su blog o en su canal de Youtube.

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