Copenhague Dinamarca Europa

Guía para viajar a Copenhague

Si tenéis un fin de semana libre para viajar estáis de enhorabuena. Copenhague es la ciudad perfecta para ver en 2-3 días y está a apenas 3 horas de España en avión con vuelos directos desde varias ciudades españolas.

La capital de Dinamarca es una de esas ciudades que “no tiene nada”, pero que una vez que visitas, descubres que “lo tiene todo”. Tiene lugares preciosos como Nyhavn o el Tívoli. Tiene tiendas encantadoras de artesanía, de decoración y es el origen de la archiconocida Flying Tiger. Tiene mercados, restaurantes, cafeterías y puestos de comida callejeros. Tiene un estilo de vida que deberíamos envidiar y unos habitantes que, a pesar de ser fríos, son encantadores.

¿Os venís de viaje conmigo a Copenhague?

Historia de Copenhague

El origen de Copenhague, como el de muchas ciudades de los países nórdicos, es vikingo, y se remonta al siglo XI.

A principios del siglo XV, se convirtió en capital de Dinamarca y, en los siglos posteriores y gracias al rey Christian IV (del que seguro que leeréis mucho cuando busquéis información de la ciudad), pasó a ser un lugar estratégico entre los países nórdicos desde el punto de vista económico, militar, religioso y cultural.

Además, Christian IV amplió la ciudad con dos distritos que aparecen en las principales guías turísticas: Nyboder y Christianshavn (donde se encuentra la famosa Christiania).

Plaza Amagertorv

Desde el siglo XVII la ciudad sufrió ataques del ejército sueco, epidemias de peste, varios incendios que arrasaron la ciudad, batallas contra el ejército británico y la dominación nazi durante la II Guerra Mundial.

Después de la guerra, aumentó su tamaño, se ampliaron las líneas de ferrocarril que la unen con otras ciudades, se construyó el metro y, en el año 2000, se levantó el famoso Puente de Øresund, que une Copenhague con la ciudad sueca de Malmö y por el que circulan tanto coches como trenes.

Actualmente, tiene una población de casi 2.000.000 de habitantes y es la ciudad más poblada de Dinamarca, además de ser una de las ciudades más ricas y con la renta per cápita más alta del mundo.

La vida en Dinamarca

Además de ser uno de los países más ricos del mundo, Dinamarca es también uno de los más felices, ya que, junto con Noruega y Finlandia, ocupan los tres primeros puestos del ranking. ¿Por qué?

Los países escandinavos son conocidos por su estado de bienestar, que garantiza protección social para todos, igualdad de derechos, transparencia política, respeto a los derechos humanos, educación gratuita y de calidad, ayudas para la educación, compromiso con la ecología, servicio médico gratuito, altas pensiones, permisos de maternidad de 1 año…

Para conseguir esto, los daneses pagan un porcentaje altísimo de su sueldo en impuestos (en torno a un 45%), pero confían en su gobierno, se sienten orgullosísimos de su país como modelo de estado de bienestar y la mayoría de ellos no está a favor de reducir la cantidad de impuestos que pagan.

Nyhavn (que significa Puerto Nuevo)

Los daneses respetan muchísimo la ley. En la plaza Nytorv, en Copenhague, se encuentra uno de los antiguos ayuntamientos de la ciudad (el actual es el 6º que se construyó) y en su fachada se puede leer la frase “Med lov skal man land bygge” (con la ley hicimos la nación).

El país tiene una tasa de delincuencia bajísima, apenas hay corrupción política y es uno de los países con mayor igualdad entre hombres y mujeres, que tienen las mismas condiciones legales y laborales y comparten las tareas domésticas. Como anécdota os contaré que el domingo, a 2ºC a las 11.00 de la mañana, vimos unas 6 madres solas paseando a su bebé en el carrito y a unos 15 padres haciendo lo mismo.

Los daneses son muy familiares y hogareños, además de ser una población muy sana, tanto en lo referente a la alimentación, como en el deporte. Aunque Copenhague tiene metro, la mayoría de los daneses se mueven en bici, lo que, junto con los altos impuestos que tienen los coches en Dinamarca, hace que haya poca contaminación en las ciudades.

Todo esto (y mucho más) ha convertido a Dinamarca en uno de los mejores países del mundo para vivir.

Palacio de Amalienborg

A pesar de todo, las temperaturas son generalmente muy bajas y nieva durante varios meses al año. En Copenhague, la temperatura media anual es de 8,2 grados, tiene 157 días de lluvia al año y apenas 1.780 horas de sol (para que os hagáis una idea, Madrid tiene 2.900).

Otra anécdota: si vais paseando por Copenhague y veis un carrito de bebé en la puerta de un restaurante o una tienda no os asustéis y llaméis a la policía; lo normal es que la madre o el padre estén dentro de dicha tienda o restaurante y hayan dejado el carrito fuera con el bebé.

En Escandinavia, es común dejar a los niños durmiendo en el carrito en la calle para que se acostumbren al frío y prevenir enfermedades. Lo llaman “Siesta nórdica” y no os preocupéis, los bebés van muy bien abrigados (probablemente mejor que cualquiera de nosotros), por lo que no les va a pasar absolutamente nada.

Como se dice en los países nórdicos: “No hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”, así que tenedlo en cuenta si viajáis a Escandinavia en invierno. O en otoño. O a finales de primavera…

¿Qué es eso del hygge?

Seguro que buscando información sobre Dinamarca habéis visto esa palabra más de una vez…

El Hygge (pronunciado algo como /hiu-ga/) es un concepto que describe algo esencialmente danés y que no tiene traducción directa, pero que se podría definir como algo entre intimidad, acogedor, convivencia… Se dice que el hygge hace a los hogares más cálidos y a la gente más feliz.

Palacio de Rosenborg

Si te has quedado exactamente igual que hace dos frases, aquí tienes algunos ejemplos de lo que es el hygge:

  • Una cena en familia a media luz.
  • Leer un libro bajo una manta, con una vela y una taza de té.
  • Un rato con amigos tomando café o cerveza.
  • Un baño caliente en invierno.
  • Sentarse frente a la chimenea con un jersey y calcetines de lana.

Este concepto lleva practicándose en Dinamarca desde hace ya dos siglos, pero hace unos años se empezó a exportar a otros países y no hace falta que nos vayamos a Copenhague a disfrutarlo…

Como dice Meik Wiking (autor del libro “Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas”) “Los daneses son los más felices de Europa, pero también son los que se reúnen más a menudo con sus amigos y familias y se sienten más tranquilos y en paz”.

¿Os ha quedado un poco claro qué es el hygge y cómo podéis ponerlo en práctica?

Cómo moverse por Copenhague

Copenhague es una ciudad muy llana, por lo que es muy fácil recorrerla como los daneses, en bici. Encontraréis muchos sitios para poder alquilar bicicletas (incluso muchos hoteles ofrecen este servicio) y debéis saber que es obligatorio señalizar con el brazo hacia dónde vais a girar, ya que, de lo contrario, os pueden multar.

Los coches y autobuses respetan mucho a los ciclistas y éstos a su vez a los peatones, ya que caminar en otra de las opciones para recorrer la ciudad. Las distancias son bastante pequeñas y es fácil ubicarse con un plano o con Google Maps. Nosotras optamos por hacer todos los trayectos a pie y caminamos en dos días y medio más de 50 kilómetros, que en ningún momento se hicieron pesados.

La Sirenita

Otras opciones para moverse por la ciudad son el metro y el autobús. Copenhague tiene 2 líneas de metro (M1 y M2) y se ampliará con 2 líneas más en 2019. Además, tiene un sistema de autobuses muy puntual que llegan a los puntos de la ciudad a los que no llega el metro.

Como comentaba antes, nosotras caminamos todo el fin de semana, por lo que no puedo daros referencias de cómo funciona al transporte público en la ciudad…

Para llegar hasta el centro de Copenhague desde el aeropuerto podéis usar el metro o el tren. La línea de metro que une el aeropuerto con el centro es la M2 (de color amarillo) que tarda apenas 15 minutos (aunque en Google Maps se indique que tarda 1 hora). Como nuestro hotel estaba cerca de la Estación Central, optamos por el tren, que tardó también unos 15 minutos.

En ambos casos el precio es de 36 dkk por trayecto, algo menos de 5€. Si tenéis la Copenhagen Card activadla en el aeropuerto, ya que así el transporte os saldrá gratis.

¿Es caro Copenhague?

La respuesta es SI, Copenhague, como todas las ciudades nórdicas, es una ciudad cara, pero siempre hay truquillos para ahorrar.

Algunos de esos trucos son comprar la Copenhagen Card si tenéis intención de visitar todas las atracciones que incluye (yo no la compré, más abajo os contaré por qué), desayunar en sitios económicos o comprando comida en el supermercado, caminar en vez de utilizar bicicleta o transporte público, y buscar ofertas de Happy Hour para hacer una pausa para la cerveza.

Al ir sólo un fin de semana, nosotras no nos privamos mucho de comer o de tomarnos algo cuando nos apetecía: cenamos el viernes fuera, el sábado desayunamos, comimos y cenamos fuera y el domingo desayunamos y comimos fuera. 

Calle Magstræde

No hago presupuestos cuando viajo, porque intento disfrutar sin preocuparme por el dinero, pero para que os hagáis una idea, las comidas y cenas fueron entre 18 – 25€ por persona (con una cerveza) y los desayunos unos 8 – 10€ (café + bocadillo o bollería).

Además, entramos en un par de tiendas para curiosear los precios: el H&M es un poco más caro que en España (un pack de 2 pares de guantes normalitos unos 5 – 6€), la tienda de Lego no me pareció más cara que en Nueva York, y tiendas danesas de decoración como Søstrene Grene o Flying Tiger eran algo más caras que en España…

Lo que me pareció más caro fue el tema de los souvenirs: postales a 1€, imanes a 6 – 8€… Así que aquí la compra de souvenirs se vio un poco limitada…

El Tívoli, uno de los principales atractivos de Copenhague

En cuanto a la moneda, Dinamarca utiliza la corona danesa (dkk). El cambio está a 1€ = 7,46 dkk (noviembre 2018); no es una cifra fácil para memorizar el cambio, pero en muchos sitios, especialmente tiendas de souvenirs, te pone también el precio en euros.

Se puede pagar con tarjeta en todas partes, incluso cantidades pequeñas, y como curiosidad os diré que hay muchos sitios que no aceptan pago en efectivo, sólo se puede pagar con tarjeta, así que no saquéis mucho dinero, yo saqué unos 100€ para el fin de semana y fue suficiente, el resto lo pagué todo con tarjeta.

Vor Frelsers Kirke

Para ahorrarme comisiones, utilizo la tarjeta Bnext para sacar dinero y pagar en el extranjero. La retirada de efectivo es gratis (te aplican el cambio correspondiente a ese día) y, al pagar con tarjeta con una moneda que no sean euros, te devuelven las comisiones.

Si aún no tenéis una tarjeta de ese tipo y estáis pensando en haceros una, os dejo un link para que consigáis 5€ al solicitarla aquí. Tenéis que hacerlo desde el móvil porque os tenéis que descargar la app.

La Copenhagen Card

La Copenhagen Card es una tarjeta para visitar los principales atractivos turísticos de la ciudad e incluye lo siguiente:

  • Entrada directa al Tívoli
  • Entrada a los principales palacios de la ciudad (Rosenborg, Amalienborg y Christiansborg) y al Castillo de Frederiksborg, que se encuentra en las afueras
  • Subida a las torres de Rundetårn y la Iglesia de Nuestro Salvador
  • Entrada a museos y a la Fábrica de Carlsberg
  • Transporte público por la ciudad y el trayecto desde desde el aeropuerto
  • Descuentos en algunas tiendas y restaurantes y tours a pie o en bici
  • Paseo en barco por los canales
Nyhavn

Si vais a visitar varios de los principales puntos turísticos de la ciudad, merece la pena 100% comprar la Copenhagen Card.

Para que os hagáis una idea del ahorro que podéis conseguir en la página web podéis marcar los sitios que queréis visitar y os calcula el descuento. Por ejemplo, si queréis visitar 12 sitios en 3 días os costaría unos 156€ (sin contar con el transporte), mientras que el precio de la tarjeta para 3 días es de 93€.

Se puede reservar desde la página web y recogerla en el Punto de Información del aeropuerto (o en el centro de la ciudad) y empezar a usarla ese mismo día.

Christiania

¿Por qué no la compré yo? Como íbamos pocos días tuvimos que elegir entre entrar a la mayoría de los sitios y verlos rápido, o disfrutar de ver las cosas más despacio pero sabiendo que nos perderíamos algunas cosas.

Optamos por la segunda opción y así pudimos parar a tomar algo en alguno de los múltiples mercados de la ciudad, pasear por los parques y jardines, hacer el Gran Tour de Copenhague, un Free Tour buenísimo de casi 3 horas, pasar bastante rato en Christiania, ir hasta el barrio de Nørrebro y ver una Copenhague menos turística…

La única entrada que pagamos fue la del Tívoli, que tiene un precio de 120 dkk por persona (unos 16€), pero no incluye ninguna atracción, hay que pagarlas aparte. Aún así, merece muchísimo la pena visitarlo, especialmente si, como nosotras, coincides con alguna temporada temática como Halloween, Navidad, Semana Santa…

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Pronto tendréis un post con todo lo que ver en Copenhague en un fin de semana, espero que con esto os hayan entrado ganas de descubrir la capital del hygge.

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2 Comentarios

  1. Bueno pues si ya teníamos ganas de conocer Copenhague, ahora muchas más!! El año pasado tuvimos un intento fallido de escaparnos en familia, esperemos que esa escapadita llegue pronto y poner en práctica el hygge 🙂

    1. Carla dice:

      Me alegra que os haya gustado!! A mi me sorprendió muy gratamente, y eso que el tiempo no acompañaba en absoluto, jajaja… Acabo de publicar un post con todo lo de ver en Copenhague, espero que os guste aún más 🙂

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