Copenhague Dinamarca Europa

Qué ver en Copenhague en un fin de semana

Aunque un fin de semana es un poco justo para descubrir todo lo que Copenhague tiene que ofrecer, es tiempo suficiente para hacerte una idea de lo maravillosa que es esta ciudad. Mi recomendación es que, si vais en invierno, añadáis un día más, no sólo porque muchos sitios cierran a las 16.00, si no porque a esa hora ya es de noche y el tiempo para ver cosas está muy limitado. 

Copenhague es una ciudad que tiene mucho más de lo que parece en un principio, así que si vais a visitarla no os perdáis esta guía para viajar a Copenhague, para disfrutarla al 100%.

¿Qué ver en Copenhague en un fin de semana?

Tívoli

Ya es Halloween en el Tívoli

Abrió sus puertas en 1843 y es el segundo parque de atracciones más antiguo de Dinamarca. Sólo abre entre abril y septiembre, pero tiene horarios especiales de apertura en Halloween, Navidad y en febrero. El horario es de 11.00 a 23.00 de domingo a jueves y de 11.00 a 24.00 viernes y sábados.

La entrada son 120 dkk (unos 16€) y no incluye ninguna de las atracciones, que se han de pagar aparte (hay máquinas al lado de cada atracción para comprar los tickets). Aunque no vayáis a montar en nada, merece muchísimo la pena entrar, aunque sea simplemente para pasear.

Tiene atracciones, pequeñas tiendas de ropa, decoración o comida, restaurantes, una sala de conciertos, un templete de estilo japonés (que en realidad es un restaurante de sushi), un lago…

Yo fui el fin de semana antes de Halloween y estaba totalmente decorado: la entrada, las calles, los árboles, las propias atracciones, calabazas en cada esquina… Además, había mucha gente disfrazada, lo cual le daba muchísimo encanto.

Plaza del Ayuntamiento (Rådhuspladsen)

Ayuntamiento de Copenhague

Se encuentra junto al Tívoli y alberga varios puntos de interés de la ciudad, como una estatua de Hans Christian Andersen (uno de los principales escritores daneses), el Palace Hotel (que es precioso), una de las entradas a los Jardines del Tívoli y un centro comercial.

Además, aquí se encuentra el Københavns Rådhus, el ayuntamiento actual de la ciudad (y el sexto que se construyó), que fue inaugurado en 1905 y está inspirado en el Ayuntamiento de Siena (una ciudad que visité en mi ruta de 5 días por la Toscana el año pasado).

La torre, de 105 metros de altura, lo convierte en el edificio más alto de la ciudad. Su fachada está muy decorada, con una figura del obispo Absalón (muy importante en la historia de Dinamarca) y alberga además un reloj astronómico.

Calle Strøget

Esta calle peatonal sale desde la Plaza del Ayuntamiento y es la principal calle comercial de la ciudad. Desemboca en Kongens Nytorv (Nueva Plaza del Rey) y seguro que pasaréis por ella varias veces durante vuestro viaje.

Además, es perfecta para usarla como referencia, ya que cruza la ciudad de este a oeste y lleva desde el Ayuntamiento hasta casi Nyhavn.

Nytorv (Plaza Nueva) en la Calle Strøget

Aquí se encuentra la Catedral de Nuestra Señora (Vor Frue Kirke), de estilo neoclásico; es la catedral de la ciudad y, aunque a mi personalmente no me gustó mucho, merece la pena dar un rodeo para acercarse a verla, aunque sea por fuera. Además, para los que os gustan los cotilleos, aquí se casaron el príncipe Federico de Dinamarca y Mary Donaldson.

En esta calle se encuentran 3 plazas. En las Plazas Nytorv y Gammeltorv (Plaza Nueva y Plaza Vieja) se encuentra el antiguo ayuntamiento de la ciudad (que hoy es la sede de los juzgados), la antigua cárcel y la Fuente Cáritas.

Plaza Amagertorv en la Calle Strøget vista desde los almacenes Illum

Más adelante, se llega a la Plaza Amagertorv, una de las más bonitas de la ciudad, con un precioso suelo de azulejos que se aprecia mejor desde las alturas. Si pasáis por allí, no dejéis de subir a la azotea de los almacenes Illum, tienen una cafetería en la planta alta con una terraza desde la que se disfruta de unas vistas estupendas.

Kongens Nytorv

Es la Nueva Plaza del Rey y es donde termina la calle Strøget. Es la plaza más grande de la ciudad y aquí se encuentran edificios como el Teatro Real, el Hotel d’Angleterre, el Palacio de Charlottenborg (que actualmente alberga un museo y una biblioteca), el Magasin du Nord (unos grandes almacenes de finales del siglo XIX) y una estatua ecuestre de Christian V.

Nyhavn

El precioso Nyhavn, una de las cosas imprescindibles que ver en Copenhague

El Puerto Nuevo es, sin duda, una de las imágenes más representativas de Copenhague. Se encuentra al este de Kongens Nytorv y es un paseo marítimo junto al canal en el que hay hoteles, restaurantes y viviendas particulares.

En su origen, en el siglo XVII, era el lugar al que llegaban los barcos a Copenhague y era conocido por su mala fama. En 1960 se decidió revitalizar esta zona, a la que ya apenas llegaban barcos, cerrando los prostíbulos, pintando las casas de colores, y dejando varios barcos antiguos que están amarrados aquí de manera permanente a modo de exposición.

Las famosas casas de colores son las que se encuentran en el lado norte del canal, y son principalmente hoteles y restaurantes; la más antigua, Nyhavn 9, es de 1681. El lado sur está ocupado por viviendas, en dos de las cuales (en los números 18 y 20), vivió Hans Christian Andersen durante varios años.

Calle Magstræde

La preciosa Calle Magstræde

Es una de las más antiguas de la ciudad y tiene otras calles cerca que también tienen muchísimo encanto. Es una calle preciosa, con casas de colores, suelo de adoquines y, si la visitáis a primera hora, la encontraréis sin gente, ya que, más tarde, los free tours pasan por aquí y se llena.

La casa más antigua de esta calle (Magstræde 17-19) es de 1640, pero todas ellas me parecieron preciosas. Además, con el buen tiempo, la pizzería Gorm’s (de la que veréis varios locales en la ciudad) saca algunas mesas a la acera, para poder tomar algo fuera.

Palacio de Christiansborg

Palacio de Christiansborg

El Palacio de Christiansborg es la sede del Parlamento Danés y es el único edificio del mundo que aúna los 3 poderes supremos del gobierno de un país (ejecutivo, legislativo y judicial).

El edificio actual es de 1907, ya que los edificios anteriores ardieron en varios de los incendios que ha sufrido la ciudad de Copenhague. Es de estilo neobarroco y se encuentra en la pequeña isla de Slotsholmen.

La entrada está incluida en la Copenhaguen Card e incluye la visita al Palacio, a los establos y a las ruinas de la antigua Fortaleza de Absalón. Además, se puede subir a la torre, de manera gratuita..

Junto al palacio se encuentra el edificio de la bolsa, de principios del siglo XVII, un edificio alargado, situado junto al canal, y con una cúpula formada por las colas enroscadas de 4 dragones.

Palacio de Amalienborg

Uno de los edificios que forman el Palacio de Amalienborg

Es la residencia actual de los reyes de Dinamarca desde finales del siglo XVIII y es en realidad un conjunto de 4 palacios del siglo XVIII que se distribuyen en torno a una plaza octogonal, en cuyo centro hay una estatua ecuestre de Federico V.

Se construyó en estilo rococó y se encuentra cerca de Nyhavn y del canal, justo frente al edificio de la Ópera de Copenhague.

Todos los días a las 12.00 se celebra aquí el cambio de guardia, y además se pueden visitar algunas de las estancias de 2 de los palacios (la entrada está incluida en la Copenhaguen Card).

Marmor Kirke

Marmor Kirke

La Iglesia de Mármol es una de las más espectaculares de Copenhague. Se encuentra junto al Palacio de Amalienborg y tiene una enorme cúpula de más de 30 metros de diámetro, inspirada en San Pedro del Vaticano.

Es de estilo barroco y tardó más de un siglo en construirse, debido a su elevado coste. La planta es redonda, con dos anexos, y tanto su interior como su exterior están muy adornados al más puro estilo barroco.

Abre todos los días hasta las 17.00 y el acceso es libre, salvo en los momentos en los que se está celebrando misa o conciertos.

Castillo de Rosenborg

El precioso palacio de Rosenborg

El Castillo de Rosenborg fue mandado construir por Christian IV a principios del siglo XVII y fue durante siglos la residencia de verano de los monarcas daneses.

Actualmente, es una de las visitas más importantes de la ciudad y, entre sus estancias, se encuentra un museo con las colecciones de arte y joyas de la Corona Danesa. La entrada está incluida en la Copenhaguen Card, pero había leído en un par de blogs que no merecía la pena, y como teníamos poco tiempo optamos por descartarlo.

Casas junto a los Jardines del Rey (Kongens Have)

Aún así, no podéis dejar de acercaros a esta zona para visitar los Jardines del Rey (Kongens Have), un parque precioso desde el que hay una vista espectacular del palacio, de ladrillo rojo y tejados verdes (debidos a la oxidación del cobre), muy típico de la arquitectura de los países nórdicos.

Tened en cuenta que el palacio y los jardines no están unidos, por lo que si visitáis primero uno y luego otro, tendréis que salir a la calle para entrar por la puerta correspondiente.

Rundetårn

Rundetårn

La torre redonda se construyó en el siglo XVII como observatorio astronómico y actualmente es un mirador desde el que se disfrutan de preciosas vistas de la ciudad. Tiene 35 metros de altura y la entrada está incluida en la Copenhaguen Card.

Nosotras pensamos subir el sábado por la mañana antes de nuestro free tour, pero no nos dio tiempo y lo dejamos para el domingo, ya que el sábado  estuvo todo el día lloviendo. El domingo también llovió prácticamente todo el día, así que nos saltamos esta visita porque, no teniendo la Copenhaguen Card, era absurdo pagar para no ver nada…

La Sirenita

La famosa (y por desgracia decepcionante) Sirenita de Copenhague

Esta escultura de bronce es uno de los símbolos de Copenhague. Está inspirada en el personaje de Hans Christian Andersen y se inauguró en 1913; desde entonces, ha sufrido varios atentados: le han arrancado la cabeza y los brazos, le han arrojado pintura, la han tirado al agua con explosivos…

Con La Sirenita pasa un poco como con el Manneken Pis de Bruselas, es el símbolo de la ciudad pero resulta muy decepcionante cuando lo visitas, debido a su pequeño tamaño.

Entre eso y el hecho de que está un poco alejada del centro, junto al canal y en la bahía del puerto del Mar Báltico, sinceramente, si volviera a Copenhague no volvería a visitarla. Aun así, creo que es un imprescindible en un primer viaje.

Christiania

Una de las entradas a Christiania

La “Ciudad libre de Christiania” es uno de los lugares más curiosos de Copenhague. Fue instaurada en 1971 sobre unos terrenos desocupados en la isla de Christianshavn reivindicando un estado libre y apoyado en la anarquía.

Aunque en los últimos años ha tenido conflictos con el gobierno danés, es una zona de la ciudad que se autogestiona, toma las decisiones de común acuerdo entre sus habitantes (actualmente tiene unos 1.000) y permite el consumo de drogas blandas.

Se nota muchísimo la diferencia con otras partes de la ciudad en el aspecto de las calles (muchas sin asfaltar), los edificios (algunos casi en ruinas), pero sobre todo, en el hecho de que puedes ver a gente vendiendo y consumiendo drogas sin ningún tipo de pudor, sobre todo en Pusher Street, la calle principal.

Nosotras entramos sin problemas y no nos sentimos incómodas en ningún momento. Si visitáis esta zona, tened en cuenta que en muchos puntos veréis carteles de “No photos”, sobre todo en aquellos en los que se produce la venta de drogas, así que no intentéis hacer una foto a escondidas, respetad las normas de esta comunidad.

Yo conocía la historia de Christiania desde que, a finales de los 70, mi madre visitó Copenhague, y desde entonces siempre he querido visitarla. Aunque me gustó el ambiente que se respiraba y me sentí muy cómoda, debo decir que me dio la sensación de que ha perdido mucha de la autenticidad que tenía en su origen y que ahora simplemente es un atractivo turístico más de la ciudad.

Vor Frelsers Kirke (Iglesia del Salvador)

Vor Frelsers Kirke y su chapitel en espiral

Es una iglesia barroca que se ubica en la isla de Christianshavn, muy cerca de Christiania. Tiene planta de cruz griega y destaca por su chapitel en espiral, con una escalera de caracol exterior a la que se puede subir para disfrutar de vistas de la ciudad.

Está incluida en la Copenhaguen Card y abre todos los días (aunque cierra por seguridad los días de mucha lluvia, nieve o fuertes vientos). Eso si, no es apta para personas con vértigo, ya que la barandilla es muy bajita y los escalones muy estrechos.

Barrio de Nørrebro

Está algo alejado del centro de Copenhague y es un barrio residencial donde apenas hay turistas. Nosotras fuimos caminando hasta allí la última mañana y disfrutamos de ver cómo se desarrolla la vida en la ciudad un domingo.

Lo más destacable de este barrio es el Superkilen Park, un parque muy pequeño, pero que es una maravilla para los amantes de la fotografía. Debo decir que me dejé llevar por el postureo de Instagram para ir hasta allí y, aunque no lo recomendaría si tienes poco tiempo, me pareció bastante chulo.

Superkilen Park en el Barrio de Nørrebro

Eso sí, con el frío que hacía, no me atreví a quitarme el abrigo para hacerme fotos, yo salto con el plumas, la bufanda, los guantes, etc. No hay foto que valga un resfriado… #antipostureoviajero

Desde allí volvimos a la calle Nørrebrogade, la principal de este barrio, desde donde nos desviamos para pasear por el Assistens Cemetery, un cementerio precioso y bastante grande, y algunas de las calles residenciales del barrio.

Otra cosa que merece mucho la pena en esta zona es pasear por la orilla norte del río Peblinge Sø, que separa Nørrebro del centro de Copenhague; las casas residenciales de este barrio son preciosas, y su ubicación junto al río es idílica.

Beber y comer en Copenhague

Copenhague es una de las ciudades más foodies de Europa, y no es para menos. Reconozco que los smørrebrød, el plato más típico de la gastronomía danesa, no me entusiasmaron, pero la ciudad ofrece muchas alternativas gastronómicas para todos los gustos.

Torvehallerne KBH

Es uno de de los mercados más conocidos de la ciudad y es un imprescindible para probar los smørrebrød (buscad el puesto Hallernes Smørrebrød, lo encontraréis fácilmente porque está lleno de gente…). Se encuentra junto a Israel Plads y tiene diferentes puestos de comida (de muchos países), tanto dulce como salada

Paludan Bog & Cafe

Esta cafetería tan curiosa se ubica en una librería y se encuentra frente a la universidad de Copenhague y veréis que está llena de estudiantes y de turistas buscando la mejor oferta para comer.

¿Cómo funciona? Lo primero que tienes que hacer al entrar es buscar una mesa (si no tienes mesa, no te atenderán); una vez que la tengas tienes que pedir en la barra; el menú tiene ensaladas, pasta, hamburguesas, carnes, brunch hasta las 12.00, postres…

Cuando pides, pagas, recoges la bebida en la barra, indicas dónde estás sentado (en la planta baja, en la de arriba…) y te dan un número de mesa. Al cabo de unos minutos, aparecerá el camarero trayendo la comida y gritando el número de mesa para que levantes la mano, te deje los platos y empieces a comer.

Como comenté en la Guía para viajar a Copenhague, no hago presupuestos detallados de lo que me gasto en ocio cuando viajo porque creo que es algo muy personal, pero para que os hagáis una idea, una cerveza grande y un plato de pasta me costaron unos 18€ (bastante barato para ser Copenhague…).

Mikkeller Bar

Es una microcervecería fundada en 2006 en Dinamarca que tiene varios locales en todo el país (además de algunos en otros países). Tienen varios tipos de cerveza artesanal y es perfecta para hacer una pausa durante nuestra visita; yo fui por recomendación de varios blogs de viajes y no me defraudó.

Emmery’s

Si tenéis la suerte de que vuestro alojamiento se encuentra cerca de alguna de las cafeterías orgánicas de la cadena Emmery’s no os lo penséis, habéis encontrado el lugar perfecto para desayunar. Nosotras desayunamos aquí los dos días y no pudimos haber elegido mejor: café, té, bollería, granola, sándwich (para el que puedes elegir el pan que quieras)… Además, es bastante económica para los estándares de Copenhague.

Mormors

Esta cafetería se encuentra muy cerca de la Marmor Kirke y me la habían recomendado varias personas. Por desgracia, no nos pilló de paso a la hora de comer o desayunar, por lo que no llegamos a entrar y no puedo recomendaros la calidad, pero pasamos por delante y os aseguro que, por su aspecto, es perfecta para poner en práctica un poco de hygge…

Creperie La Galette

Si os habéis cansado de smørrebrød y de comida más tradicional, esta creperie bretona es el lugar perfecto para parar a comer. Es muy pequeña, pero el servicio es buenísimo y la comida espectacular. Yo que volví enamorada de comer crepes y galettes en mi viaje a la Bretaña Francesa, disfruté muchísimo de volver a probar este tipo de comida; además, los precios son tan buenos que tomamos una cerveza, una galette salada y una crepe dulce por unos 24€.

Se encuentra en Larsbjørnsstræde 9, pero como con ese dato os vais a quedar igual, os diré que está muy cerca de Gammeltorv (para que os ubiqueis en el mapa).

¿Conocéis Copenhague? Si aún no habéis visitado la capital danesa, espero que este post os haya despertado un poco las ganas de visitarla, estoy segura de que no os arrepentiréis.

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2 Comentarios

  1. Menudas ganas nos has dado de ir a Copenhague!!

    1. Me alegro de que os haya gustado!! Y espero que Copenhague os guste muchísimo cuando vayáis 😀

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