Europa, Lisboa, Portugal

14 lugares imprescindibles que ver en Lisboa

14 lugares imprescindibles que ver en Lisboa

Lisboa es una ciudad que mezcla el ambiente cosmopolita con un encanto decadente, lo que la convierte en una de las capitales más visitadas de Europa. Se encuentra ubicada en la mitad sur de Portugal, en la desembocadura del río Tajo, y tiene la suerte de disfrutar de buenas temperaturas durante casi todo el año.

La he visitado 2 veces, la primera hace bastantes años, en el mes de enero, y la segunda hace un par de años, en verano. Debo decir que en la eterna batalla entre Lisboa y Oporto, yo me decanto más por la segunda, pero aún así pienso que la capital portuguesa es una ciudad muy interesante para una escapada, ya que está llena de historia, de cultura y de una exquisita gastronomía.

Lisboa es la segunda capital más antigua de Europa, por detrás de Atenas y es que, aunque resulte sorprendente, Lisboa se fundó 400 años antes que Roma. Por ella han pasado fenicios, romanos, árabes, católicos… hasta convertirse en la ciudad que es hoy en día.

Su ubicación en la desembocadura del Tajo la convirtió durante siglos en un importante puerto para las rutas comerciales con África y América, además de ser un puerto de reabastecimiento para los barcos que navegaban entre el Mar del Norte y el Mar Mediterráneo.

Un momento importante de la historia de la capital lisboeta tuvo lugar en 1755, cuando la ciudad se vio afectada por el Gran Terremoto de Lisboa. El movimiento de tierras causó varios tsunamis que, junto con los incendios posteriores, arrasaron gran parte de la ciudad. Durante los años siguientes, Lisboa fue reconstruida por iniciativa del Marqués de Pombal, primer ministro durante el reinado de José I.

Callejeando por el barrio de Alfama

BARRIOS DE LISBOA

Es imposible conocer Lisboa sin conocer sus bairros, ya que cada uno de ellos tiene su propia identidad. Los 5 barrios principales que forman el centro de Lisboa son: Baixa, Alta, Chiado, Alfama y Belém.

Baixa

Baixa es el barrio más céntrico de Lisboa y se encuentra al nivel del río Tajo. Esta zona fue reconstruida por el Marqués de Pombal tras el Gran Terremoto de Lisboa, que destruyó gran parte de la ciudad en 1755. Es un barrio muy animado durante el día, ya que es donde se encuentran las calles más comerciales de Lisboa, como la Rúa Augusta. También aquí están la Plaza del Comercio y el Elevador de Santa Justa.

Elevador de Santa Justa, en la Baixa

Alta

El Bairro Alto de Lisboa es uno de los más antiguos de la ciudad y se encuentra ubicado junto a Chiado. El mejor momento del día para visitarlo es cuando cuando cae la noche, ya que sus calles tienen numerosos restaurantes y locales de copas en los que compartir espacio con gente local. Además, este barrio es uno de los mejores para escuchar fado, la música tradicional lisboeta.

Chiado

El Chiado se ubica en la parte alta del centro de Lisboa, junto al Bairro Alto, y es un barrio bohemio y alternativo, en el que se mezcla la tradición con la modernidad. Aquí se puede disfrutar de tiendas, cafés, teatros, museos y varios miradores desde los que observar la ciudad desde las alturas. También aquí se encuentra el famoso Convento do Carmo.

Alfama

Calles de Alfama, la esencia de Lisboa

Alfama es la esencia de Lisboa. Se ubica a los pies del Castillo de San Jorge y en su momento estaba habitado por pescadores. Está formado por calles estrechas con casas de colores (en cuyas ventanas siempre está presente la ropa tendida) y restaurantes en los que comer auténtica comida portuguesa. En este barrio, los imprescindibles que ver son la Catedral y sus miradores, especialmente el Mirador de Santa Lucía.

Belém

Aunque está un poco alejado del centro de Lisboa, Belém es uno de los barrios más visitados de la ciudad, y es que aquí se ubican 3 monumentos imprescindibles que ver en Lisboa: el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubrimientos y la Torre de Belém. Coge el tranvía 15E y aléjate por unas horas del centro para disfrutar del barrio en el que surgieron los famosos Pastéis de Belém.

QUÉ VER EN LISBOA

Plaza del Comercio

Plaza del Comercio (foto cedida por Luggage for two)

La Praça do Comércio es sin duda uno de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa. Esta plaza se construyó en el lugar en el que se ubicaba el Palacio Real, que fue destruido durante el terremoto de 1755, y se diseñó en forma de U, con 3 lados cerrados y el cuarto abierto al río Tajo.

En el centro de la plaza se levanta una escultura ecuestre de José I, el rey que gobernaba Portugal cuando tuvo lugar el terremoto. Pero lo más representativo es el Arco da Rua Augusta, ubicado en el lado norte de la plaza, que se abre a la Rua Augusta, una de las principales calles comerciales de la ciudad y la más importante de la Baixa.

Desde hace unos años, este arco se ha convertido también en uno de los miradores más importantes de Lisboa, ya que desde su parte alta se puede disfrutar de unas preciosas vistas de la ciudad y de la propia Plaza del Comercio.

Sé de Lisboa

Sé de Lisboa

La catedral de Santa María Mayor, conocida como Sé de Lisboa, es de estilo románico y se levantó sobre otras construcciones anteriores. Se empezó a construir en el siglo XII en el barrio de Alfama y fue durante siglos la iglesia más importante de la ciudad.

Es de los pocos edificios que sobrevivieron al terremoto de 1755, aunque quedó bastante dañada y tuvo que ser restaurada (de hecho, su aspecto actual es de principios del siglo XX, cuando tuvo lugar la última de las restauraciones).

Durante estas restauraciones se han encontrado restos de construcciones más antiguas, que evidencian el pasado romano y árabe de la ciudad y que se pueden ver en el claustro, muy parecido al del Monasterio de los Jerónimos, pero de un tamaño más pequeño.

Miradores

Vistas de Lisboa desde el Mirador de San Pedro de Alcántara

Lisboa es una de esas ciudades que se disfruta mucho desde las alturas, así que no puedes dejar de subir a alguno de sus famosos miradouros.

Algunos de los más visitados son Portas do Sol, Santa Lucía, San Pedro de Alcántara, Mirador da Graça, Mirador del Castillo de San Jorge, Mirador del Monumento a los Descubridores, Mirador da Senhora do Monte, Mirador del Arco da Rua Augusta, Elevador de Santa Justa…, de los cuales yo sólo conozco los tres primeros.

Vistas desde el Mirador das Portas do Sol
  • Mirador das Portas do Sol: es uno de los mejores miradores de Lisboa. Se encuentra en el Barrio de Alfama y desde aquí se puede disfrutar de unas vistas preciosas de ese barrio. Se puede llegar hasta aquí con el tranvía 28 y, si necesitas hacer un descanso después de subir tantas cuestas, tienes una cafetería terraza en el propio mirador
  • Mirador de Santa Lucía: se encuentra también en Alfama, muy cerca del mirador das Portas do Sol, junto a la iglesia de Santa Lucía. No sólo destaca por sus vistas, si no también por su encanto, ya que se las paredes blancas de la iglesia están revestidas con azulejos y con buganvillas. Es sin duda uno de los miradores más bonitos de la ciudad
  • Mirador de San Pedro de Alcántara: este mirador está situado en el Barrio Alto, en el Jardín de San Pedro de Alcántara y junto al Elevador da Glória. Las vistas son muy diferentes a las de los dos anteriores, ya que está en el lado contrario de la ciudad. Desde aquí se puede ver parte del centro histórico de Lisboa, con la Sé, el Castillo de San Jorge…

Tranvía 28

El famoso Tranvía 28 (foto de Unsplash)

El tranvía 28 es uno de los símbolos de Lisboa. De color amarillo y con asientos de madera, lleva en funcionamiento desde 1914, recorriendo la mayoría de los puntos de interés de la ciudad. Es la opción perfecta (y barata) para el primer día de tu visita, y sin duda es una de las actividades más recomendables que puedes hacer en Lisboa.

A lo largo de sus 40 minutos de recorrido, el tranvía 28 pasa por lugares como el Castillo de San Jorge, la Sé o los miradores de Portas do Sol y Santa Lucía, además de ofrecer unas vistas impresionantes del Tajo y de la ciudad.

Elevadores

Lisboa es una ciudad con infinidad de cuestas, por lo que a lo largo de los años se han construido varios elevadores para salvar las distancias entre algunos puntos de la ciudad. En la actualidad, estos elevadores no sólo cumplen su función, si no que también son un importante reclamo turístico…

Elevador da Gloria
  • Elevador de Santa Justa: se conoce también como Elevador do Carmo y es totalmente diferente a los demás, ya que es un ascensor vertical, que además incluye un mirador. Este elevador, de 45 metros de altura y construido en hierro, une los barrios de Baixa y Chiado y desde su parte alta se disfruta de unas bonitas vistas de la ciudad, incluyendo la Plaza del Rossio, el barrio de Baixa e incluso el Castillo de San Jorge
  • Elevador da Gloria: es uno de los más utilizados por los turistas, ya que llega hasta el mirador de San Pedro de Alcántara. Está formado por 2 funiculares amarillos llenos de grafittis, que circulan a la vez (es decir, mientras uno sube, el otro baja) y salvan un desnivel de más de 250 metros
  • Elevador da Bica: este elevador es el más popular de todos y es el que tiene un recorrido más bonito, ya que circula por una calle estrecha y empinada, flanqueada por casas de colores pastel. Además, el elevador da Bica tiene la peculiaridad de que, para acceder a él, hay que entrar en un portal en la Rua de Sao Paulo, no está directamente en la calle como los demás…
  • Elevador do Lavra: es el más antiguo de Lisboa, pero también el menos utilizado por los turistas. Es el único que no conozco, y lo más curioso de este elevador es que su trayecto es curvo

Castillo de San Jorge

Vistas de Lisboa desde el Castillo de San Jorge (foto de Unsplash)

Este castillo medieval, ubicado en la Colina de San Jorge (la más alta de la ciudad), es sin duda uno de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa. En su origen fue una fortificación musulmana, llamada Castelo dos Mouros, que fue conquistada en el siglo XII con ayuda de los cruzados. Fue entonces cuando adquirió su nombre actual.

Entre los siglos XIII y XVI fue la residencia de los reyes de Portugal, pero quedó bastante dañado tras el abandono y sobre todo tras el terremoto de 1755. Tuvieron que pasar dos siglos hasta que se empezó a restaurar en el siglo XX, convirtiéndose desde entonces en uno de los lugares más visitados de la ciudad.

En tu visita al castillo no puedes dejar de visitar la Torre de Ulises, la Cámara Oscura y dar un paseo por los jardines, ya que aquí se encuentra uno de los mejores miradores de Lisboa, así que, aunque no entres al castillo, puedes disfrutar de las preciosas vistas de la ciudad. 

Plaza de Rossio

Estación de tren de Rossio

Su nombre oficial es Plaza D. Pedro IV, pero se la conoce con su nombre antiguo, Rossio. Se encuentra en el barrio de La Baixa y es el centro neurálgico de la ciudad. En el centro de la plaza hay una estatua de Pedro IV, rodeado por 4 figuras femeninas que representan la justicia, la templanza, la sabiduría y la fuerza.

La plaza está bordeada por cafeterías, restaurantes, tiendas de souvenirs, además del Teatro Nacional Doña María II y la estación de tren de Rossio. Sin embargo, lo más característico de esta plaza es el pavimento, que está hecho a base de baldosas blancas y negras, formando un dibujo ondulado, muy típico de Lisboa.

Convento do Carmo

A la derecha, las ruinas del Convento do Carmo desde la Plaza de Rossio

La iglesia gótica del Convento do Carmo, un convento medieval ubicado en el barrio de Chiado, fue la mayor iglesia gótica de la ciudad durante varios siglos. Tras el terremoto de 1755 perdió su cubierta, además de sufrir un incendio posterior que destruyó parte de su interior.

Las ruinas de la iglesia nunca se llegaron a reconstruir y quedaron como un testimonio del terremoto que asoló la ciudad. Actualmente, la antigua iglesia alberga el Museu Arqueológico do Carmo, formado por 5 salas en las que se exponen objetos que recorren la historia de la ciudad desde la Prehistoria hasta el Medievo.

Rua Nova do Carvalho

Rua Nova do Carvalho, la famosa Pink Street de Lisboa

Lo incluyo entre los imprescindibles porque es un lugar que se ha puesto muy de moda, pero lo cierto es que resulta un poco decepcionante… La famosa Pink Street de Lisboa que vemos en muchas fotos tiene encanto, no lo niego, pero de noche se convierte en una calle llena de bares, discotecas, terrazas, gente haciendo pis en las esquinas… En definitiva, nada que ver con lo que se muestra en las fotos retocadas que vemos en redes sociales…

Aún así, no está lejos de la Plaza del Comercio, así que si tienes tiempo puedes acercarte a echarle un vistazo y juzgar por ti mismo. Eso sí, te recomiendo que lo hagas de día…

Aunque si vas por la tarde-noche, no dejes de entrar en Pensao Amor, un antiguo burdel reconvertido en bar de copas, que mantiene la estructura y parte de la decoración que tenía. Muy recomendable para tomar algo y echar un vistazo a las distintas estancias (barras de pole dance incluidas).

LX Factory

Librería Ler Devagar, en LX Factory

Como si de Nueva York o Berlín se tratase, Lisboa tiene un espacio alternativo, LX Factory. Aunque en su origen se concibió como un espacio creativo alejado de los puntos más turísticos de la ciudad, en la actualidad se ha convertido en uno de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa.

Se encuentra en el barrio de Alcántara, junto al Puente 25 de Abril, en una antigua área industrial en la que se mezcla arte, diseño, gastronomía, cultura… Si puedes, merece la pena ir en domingo, ya que, además de todas las actividades que se ofrecen habitualmente, los domingos hay un mercadillo de artículos vintage, productos de artesanía, complementos…

Pero sin duda, mi lugar favorito de LX Factory es la librería Ler Devagar (que significa leer despacio). Esta librería tiene estanterías enormes llenas de libros, una cafetería, espacio para sentarse a leer, la famosa bicicleta voladora… e incluso una antigua imprenta en la planta superior.

Puente 25 de Abril

Construido en 1960, este puente de acero rojo cruza el estuario del Tajo y es uno de los símbolos de Lisboa. Su nombre tiene su origen en la Revolución de los Claveles, que tuvo lugar el 25 de abril de 1974, y que fue un movimiento que restauró la democracia en Portugal.

A lo largo de sus 2 kilómetros de longitud circulan coches y, desde 1999, también trenes. Durante muchos años, fue el único puente por el que cruzar el río a la altura de la capital, hasta que en 1998, coincidiendo con la Expo de Lisboa, se inauguró el Puente Vasco da Gama.

Al otro lado del puente, en la localidad de Almada, se encuentra el Santuario Nacional de Cristo Rey, presidido por una escultura de cristo redentor de 28 metros de altura (2 metros más pequeña que el Cristo del Corcovado de Río de Janeiro en Brasil).

Monasterio de los Jerónimos

Claustro del Monasterio de los Jerónimos

Este monasterio se construyó durante los siglos XVI y XVII por orden del rey Manuel I, y es de estilo gótico manuelino, característico de la arquitectura de Portugal. Se construyó para conmemorar la vuelta de la India de Vasco da Gama, por lo que tiene motivos decorativos relacionados con el mar y la navegación. 

Es Patrimonio de la Humanidad y sin duda es uno de los lugares imprescindibles que ver en Lisboa. Aquí están enterrados varios reyes de Portugal, además de otros personajes importantes de la historia del país, como el navegante Vasco da Gama, el poeta Luis de Camões o el escritor Fernando Pessoa.

El Monasterio de los Jerónimos se encuentra en el Barrio do Restelo, algo alejado del centro, y para llegar hasta aquí tendrás que coger el tranvía 15E o el autobús 728; se tarda unos 20-25 minutos en llegar desde la Plaza del Comercio, en un trayecto muy agradable que circula junto al río.

Monumento a los descubrimientos

Monumento a los Descubrimientos. Al fondo, el Puente 25 de Abril y el Santuario de Cristo Rey

Se levanta muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, junto al río Tajo, y es un monumento conmemorativo que se construyó a mediados del siglo XX para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante, descubridor de Azores, Madeira, Cabo Verde…

El monumento representa una carabela con el escudo de Portugal y está formado por un grupo escultórico en el que se representa a Enrique el Navegante y a otros personajes históricos de Portugal relacionados con la era de los descubrimientos, como Vasco da Gama o Fernando de Magallanes.

En la parte alta tiene un mirador desde el que se puede ver la Torre de Belén, el Monasterio de los Jerónimos y la impresionante rosa de los vientos que se encuentra en el pavimento, un mosaico de mármol de 50 metros de diámetro.

Torre de Belén

Torre de Belén

Esta torre medieval, ubicada en un pequeño islote en la desembocadura del Tajo en el barrio de Belém, se construyó como parte de un sistema de fortificaciones defensivas junto al río. Es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y en la actualidad es uno de los lugares más visitados de Lisboa.

Es de estilo manuelino y está formado por una torre y un baluarte, además de galerías abiertas, torres de vigilancia, almenas y una importante decoración escultórica. El interior es más austero, ya que, tras perder su función defensiva, el edificio se utilizó como prisión y como centro de recaudación de impuestos.

Aunque no quieras subir a la parte alta de la torre para disfrutar de las vistas, no dejes de acercarte hasta aquí para ver la torre y para probar los famosos Pasteis de Belém, un dulce típico de Lisboa que se empezó a fabricar en la pastelería del mismo nombre ubicada en este barrio.


¿Conoces Lisboa? Si aún no la has visitado, espero animarte con este post a que descubras la capital de Portugal.

(Como habrás podido ver, la calidad de muchas fotos no es muy buena, ya que son fotos bastante antiguas. Por ello, algunas de las fotos de este post no son mías, son de Luggage for Two y de Unsplash. Si pinchas en las fotos, te llevará a la web desde las que he cogido).

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