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Qué necesitas saber para visitar el Mont Saint-Michel

El famoso Mont Saint-Michel se ubica al noroeste de Francia y pertenece a la región francesa de la Normandía, justo al límite de la región de la Bretaña. Es por ese motivo que este pequeño islote de apenas 4 km² ha estado disputado entre ambas regiones durante años y, aunque pertenece a la Normandía, es muy común incluirlo en un itinerario por la Bretaña Francesa.

El conjunto del Mont Saint-Michel es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1979 y es uno de los monumentos más visitados de toda Francia, con más de 3 millones de visitas anuales. Y no es para menos, yo he podido visitarlo 2 veces y te aseguro que es un lugar mágico.

Durante la Edad Media fue un importante lugar de peregrinación en Europa y es una de las joyas del románico francés. El conjunto está presidido por la imponente abadía consagrada al arcángel San Miguel, rodeada de estrechas calles con comercios locales, restaurantes, una Oficina de Correos y tiendas de souvenirs.

Pasear por sus calles y disfrutar de sus vistas es algo que no podrás olvidar, ya que (si consigues evadirte un poco de la cantidad de tiendas de souvenirs que hay) podría parecer que estás en plena Edad Media.

Acercándonos al Mont Saint-Michel

CÓMO LLEGAR AL MONT SAINT-MICHEL

En coche

La mejor manera, aunque no la única, de llegar al Mont Saint-Michel es en coche, ya que está muy bien comunicado con ciudades como Saint-Malo, Caen o Rennes. Para llegar hasta allí tienes que poner en el gps “Parking Mont Saint Michel, Pontorson” (coordenadas N 48º 36.501´ W 1º 30.429´), y te llevará directamente a un parking muy grande y de pago, en el que tendrás que seguir las indicaciones para aparcar en los lugares destinados a coches, motos o caravanas.

Cuando aparques, intenta acercarte lo máximo posible a la zona desde la que salen los autobuses gratuitos (navettes); por lo general, estas zonas suelen ser las primeras que se llenan, por lo que intenta llegar pronto por la mañana para aparcar lo más cerca posible.

Precio del parking para coches (Abril 2019):

  • El precio para 1 día (máximo de 24 horas desde la hora de entrada) es de 9€ en temporada baja y 14€ en temporada alta
  • Entre las 19.00 y la 1.00 de la mañana, el precio es de 4,50€

El ticket se coge al entrar para poder acceder al parking y, una vez que terminas la visita al Mont Saint-Michel, pagas en unas máquinas que hay junto a la parada de navettes antes de coger tu coche. Ten cuidado de no perder el ticket, ya que te puede tocar pagar hasta 42€ en temporada alta por la pérdida…

Vistas del Mont Saint-Michel desde la pasarela de acceso

En autobús

La primera vez que visité el Mont Sant-Michel (en mi viaje de Interrail de 2004) no alquilamos coche y llegamos hasta aquí en tren y autobús. En aquel momento lo recuerdo como una odisea, pero era un viaje mochilero y low cost y en ningún momento nos planteamos la opción de alquilar un coche, por lo que lo teníamos que hacer así.

Yo no recomendaría que te movieras en transporte público por esta zona de Francia, pero si no tienes carnet de conducir o si no te sientes seguro conduciendo en el extranjero, no pasa nada. Desde varios puntos de la Bretaña Francesa y de Normandía se puede llegar hasta el Mont Saint-Michel en autobuses de la empresa Flixbus.

Suele haber un autobús al día, por lo tendrás que planificar bien tu ruta para adaptarte a los horarios. Además, no hay autobús directo desde todas las ciudades de alrededor, por lo que un trayecto de apenas 30 kilómetros que se haría en media hora en coche, te puede suponer hasta 5 horas en autobús por tener que hacer cambio en otra ciudad…

Interior del recinto del Mont Saint-Michel

Navettes

En ambos casos (coche y autobús) llegarás al “Parking Mont Saint Michel, Pontorson”, desde donde tendrás que caminar un poco hasta el sitio del que salen los autobuses gratuitos (navettes).

Estos autobuses funcionan todo el año de 8.00 a 1.00 de la mañana, pasan cada pocos minutos y te dejarán en la pasarela de acceso al Mont Saint-Michel. Si te gusta la fotografía, es el sitio perfecto para hacer fotos preciosas del conjunto, pero tendrás que armarte de paciencia, ya que no serás el único que esté intentando conseguir la foto perfecta…

LAS MAREAS EN EL MONT SAINT-MICHEL

Aunque en muchas fotos parece que el Mont Saint-Michel es una isla, en realidad es un islote unido a tierra firme por una pasarela construida sobre la desembocadura del río Couesnon, que queda totalmente cubierta de agua cuando suben las mareas. Esto ocurre dos veces al día, pero las horas varían dependiendo de la época del año.

En estos momentos, las mareas pueden llegar a subir hasta 15 metros, lo que hace imposible, durante unos minutos, tanto el acceso al complejo como la salida de los visitantes, por lo que, antes de visitar el Mont Saint-Michel, te recomiendo que eches un vistazo a la web oficial del Mont Saint Michel para saber cuándo suben y poder planificar así tu viaje.

También puedes aprovechar para contemplar las mareas, sólo tienes que mirar la web cuándo tendrán lugar las mareas altas y decidir si las quieres disfrutar desde dentro o desde fuera del complejo.

Vistas desde el Mont Saint-Michel. Con la marea alta, todo esto queda cubierto de agua

QUÉ VER Y HACER EN EL MONT SAINT-MICHEL

Lo primero que querrás hacer, como he dicho antes, es hacer mil fotos. El Mont Saint-Michel es un lugar de lo más fotogénico y la zona de la pasarela de acceso es perfecta para eso; el autobús te dejará al inicio de la pasarela y, una vez allí, tendrás que dirigirte a la entrada del complejo, la llamada Porte Bavole.

El acceso al monte es gratuito, sólo la abadía es de pago y seguro que te interesa este dato: justo pasada la entrada hay unos baños de pago (para mantenerlos limpios suelen cobrar unos 0,50€ por persona).

El conjunto abre todos los días del año de 9.00 a 19.00 (excepto el 1 de enero y el 25 de diciembre, y el 1 de mayo por la mañana). El horario de la abadía cambia según la temporada:

  • Del 1 de septiembre al 30 de abril abre de 9.30 a 18.00
  • Del 2 de mayo al 31 de agosto abre de 9.00 a 19.00
  • El último acceso a la abadía es 1 hora antes del cierre

Visitar la Abadía de San Miguel

Es una obra maestra de la arquitectura religiosa y militar y se encuentra en lo más alto del conjunto del Mont Saint-Michel. Esta abadía benedictina está consagrada al arcángel San Miguel y está clasificada como monumento histórico desde mediados del siglo XIX, además de ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, junto con todo el conjunto del Mont Saint-Michel. Se empezó a construir en el siglo X y tiene varios estilos arquitectónicos, carolingio, románico y gótico.

La leyenda cuenta que, en el año 708, el arcángel San Miguel se apareció tres veces a Aubert, obispo de Avranches, y le pidió que construyera un oratorio en la parte alta del Monte Tombe, que pronto se convirtió en un importante lugar de peregrinación.

La imponente Abadía de San Miguel

Este oratorio se fue quedando pequeño y, con la llegada de la orden benedictina, se fue ampliando la construcción, que en la actualidad consta de iglesia, claustro, refectorio, varias criptas…, así como la capilla de Notre-Dame-sous-Terre, que se encuentra bajo la nave de la iglesia y donde se encontraron los restos del oratorio y la tumba del obispo Aubert.

Esta abadía impresiona muchísimo por el entorno en el que se encuentra y por la preciosa aguja coronada por la figura del arcángel.

Aunque la entrada al conjunto del Mont Saint-Michel es gratuita, entrar a la abadía tiene un precio de 10€ para adultos, pero es gratuita para menores de 18 años (acompañados de un adulto) y para jóvenes entre 18 y 25 años residentes en la Unión Europea (si no son residentes en la UE tiene un precio de 8€). Si además quieres coger audioguía, tendrás que añadirles 3€ al precio de la entrada. Si viajas low cost, ten en cuenta que entre noviembre y marzo, la entrada es gratuita el primer domingo de cada mes.

Pasear por las calles del Mont Saint-Michel

Aunque no entres en la Abadía, no dejes de subir hasta arriba del conjunto por la única calle del complejo; a pesar de lo estrecha que es y de lo plagada que está de turistas, merece la pena ir disfrutando de las vistas, tanto de los edificios que forman el conjunto como del mar que lo rodea.

A lo largo de la subida hay varios restaurantes y tiendas con miradores desde los que observar los alrededores del monte y a los que se puede entrar de manera gratuita (aunque seguramente te preguntarán si queréis una mesa o si te pueden ayudar en algo…).

Durante el paseo, irás viendo pequeñas tiendas con encanto, capillas, un cementerio… Te aseguro que la visita al Mont Saint-Michel merece 100% la pena.

Cementerio dentro del Mont Saint-Michel

Comprar galletas en la Mère Poulard

Esta última recomendación es a título personal. Las dos veces que he visitado el Mont Saint-Michel, en 2004 y en 2017, he comprado estas galletas. Las galletas de la Mère Poulard son típicas de esta zona de Francia y, aunque las podrás comprar en algunos supermercados, merece la pena comprarlas aquí.

Son galletas de mantequilla, no aptas para personas a dieta, de varios tipos y de distintos sabores, y cada variedad tiene su propio nombre (sablés, palets, galettes, cookies…). Además, vienen en unas cajas metálicas preciosas!

Eso sí, no te confundas con el hotel y restaurante La Mère Poulard, las galletas las venden en una tienda pequeña cerca de la entrada al recinto (recomendación: no las compres al entrar, mejor hazlo al salir, ya que así no tendrás que cargar con ellas durante la visita).


Ahora que ya sabes todo lo que necesitas saber para visitar el Mont Saint-Michel, espero que lo hayas añadido a tu lista de sitios que visitar en tu próximo viaje a Francia. Además, si lo juntas con un viaje por la Bretaña Francesa, tendrás una escapada perfecta por Europa.

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