¡Bienvenido a la antigua ciudad de Baalbek, la joya arqueológica del Líbano!
Se ubica al norte del Valle de la Becá, a unos 85 kilómetros al este de Beirut, y alberga uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Oriente Medio.
Es una visita imprescindible en cualquier viaje al Líbano y una auténtica maravilla para los amantes de la arquitectura y la arqueología.

UN POCO DE HISTORIA
Los orígenes de Baalbek se remontan a la Edad de Bronce, cuando se asentaron aquí los cananeos, un pueblo de origen fenicio, que construyeron un santuario dedicado al dios Baal, de donde surge el nombre de la ciudad. Baal era una divinidad venerada en Asia Menor, símbolo del fuego purificante y del alma.
En el siglo II a.C., durante la época helenística, la ciudad pasó a llamarse Heliópolis (Ciudad del Sol) y sus habitantes pasaron a venerar al dios Helios, al que identificaron con el dios Baal. El santuario dedicado a Baal se modificó siguiendo los parámetros de la arquitectura griega.
Con la incorporación de la ciudad al Imperio Romano en el año 64 a.C., continuó la construcción de un nuevo conjunto de templos para venerar a la Tríada heliopolitana: Júpiter, Mercurio y Venus.

La construcción de los templos se alargó varios siglos (desde el siglo I al III) y varios emperadores: Nerón, Trajano, Caracalla… Durante el reinado de Septimio Severo, Heliópolis se convirtió en una de las ciudades más importantes de la provincia de Siria-Fenicia, cuya capital se encontraba en Tiro.
Con la llegada del cristianismo a la región, los templos fueron parcialmente destruidos durante los reinados de Constantino I y Teodosio I. Además, se construyó una basílica y una iglesia en el recinto.
En el año 637, con la conquista árabe, el santuario se convirtió en una ciudadela fortificada, dentro de la cual se construyó una gran mezquita omeya, que hoy no se conserva. Baalbek fue conquistada por los omeyas, abasíes, fatimíes, bizantinos, selyúcidas, mamelucos…, e incluso saqueada por las tropas mongoles a finales del siglo XIII.

Descubrimiento y restauración de Baalbek
Además de todos los saqueos y destrucciones a los que fue sometido el santuario, la zona sufrió varios terremotos, que provocaron la destrucción de parte de los templos. El más devastador, que tuvo lugar en el año 1759, dejó la ciudad prácticamente en ruinas.
Pero en el siglo XVIII, con el descubrimiento de las ruinas de Baalbek por parte de los exploradores europeos, se iniciaron las primeras excavaciones para sacar a la luz los templos.
Así, en 1898 se iniciaron los trabajos para restaurar el santuario de Baalbek por parte de la Misión Arqueológica Alemana.
En los años que siguieron a la independencia del Líbano en 1943, Baalbek comenzó a atraer cada vez más visitantes, tanto locales como extranjeros, convirtiéndose en uno de los lugares más visitados del país.

Las obras de restauración sufrieron parones durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial y también durante la Guerra Civil Libanesa (1975-1990), cuando Baalbek se convirtió en una zona muy insegura por ser uno de los bastiones de la milicia Hezbolá.
Tras la guerra, Baalbek terminó de ser restaurado y fue incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1984. En la actualidad, las ruinas de Baalbek están consideradas como las más grandes y mejor conservadas del Imperio Romano.
QUÉ VER EN BAALBEK
Descubre en esta visita el santuario dedicado a la Tríada Heliopolitana, formada por Júpiter (para quien se construyó el templo principal del conjunto), Mercurio y Venus.
Propileos

Su construcción se inició a principios del siglo III, durante el reinado de Caracalla, y formaban parte de una fachada de 12 columnas de granito (de las cuales sólo se conservan 6). Esta fachada estaba rematada por un frontón, que tampoco se conserva y se accedía a ella tras subir una escalinata.
Desde aquí ya podrás hacerte una idea del tamaño del conjunto, ya que tras los Propileos se conserva un capitel corintio prácticamente intacto en el suelo, que formaba parte de una de las columnas.
Patio Hexagonal

Se accede a él a través de una entrada triple, tras cruzar los Propileos, y es un patio de forma hexagonal construido a mediados del siglo III, bajo el reinado del emperador Filipo el Árabe.
Tenía una decoración muy rica y originalmente estaba cubierto, aunque en la actualidad queda al aire libre. Se piensa que aquí los fieles descansaban y se preparaban antes de entrar al templo propiamente dicho, pero su función no está totalmente clara.
Durante la época de dominación cristiana, en este patio se instaló una capilla dedicada a la Virgen María, y más tarde formó parte del bastión defensivo de la ciudadela árabe.
Gran Patio

El Gran Patio del santuario de Baalbek fue construido durante el reinado de Trajano y tiene una planta rectangular, de 113 por 135 metros.
Está flanqueado por pórticos laterales con columnas; originalmente llegó a haber 128, pero únicamente se conservan 6. En estos muros laterales se conservan varias exedras (de planta rectangular o semicircular), unos espacios utilizados para sentarse y hacer pequeñas reuniones.

En el centro del patio se encuentra un gran altar, construido en tiempos de Nerón y utilizado probablemente para hacer sacrificios. Además, se conservan algunas inscripciones que indican que este patio estaba decorado con retratos de varios emperadores y sus hijos (Marco Aurelio, Septimio Severo…).
Durante el reinado de Teodosio, se construyó aquí la Basílica Teodosiana, dedicada a San Pedro. Inicialmente estaba orientada hacia el oeste; más tarde se modificó para orientarla hacia el este, como todas las iglesias cristianas construidas durante la Edad Media.
Templo de Júpiter

Era el templo principal del santuario de Baalbek y fue construido en época romana, durante los gobiernos de Julio César, Augusto y Nerón (siglo I d.C.). Los patios y los propileos fueron construidos posteriormente.
Se levantó sobre el templo fenicio dedicado al dios Baal y que más tarde había sido reformado por asirios, persas y griegos. Su construcción tardó casi un siglo y, desde sus orígenes, atrajo a miles de peregrinos que viajaban hasta Baalbek para venerar a la Tríada Heliopolitana.
Se asienta sobre una gran plataforma con unas dimensiones de 88 metros de largo y 48 de ancho y está considerado como uno de los templos dedicados a Júpiter más grandes del Imperio Romano.

Estaba formado por 54 columnas corintias, de las que únicamente se conservan 6, en el lado sur del edificio. Las dimensiones de estas columnas son enormes (más de 20 metros de altura y 2,5 metros de diámetro) y sobre ellas se conserva parte del friso decorativo, adornado con figuras de animales.
Bajo el mandato de Teodosio, el templo fue parcialmente destruido y saqueado y, con Justiniano, 8 de las columnas originales fueron llevadas a Constantinopla para ser utilizadas en Santa Sofía. Los restos de otras columnas se conservan en el suelo, junto al templo.
Templo de Baco

Fue construido en los siglos II y III, durante el reinado del emperador Antonino Pío y es la imagen más representativa de Baalbek. Está considerado como uno de los templos más importantes del mundo dedicados a Baco, dios del vino.
Es el único templo del santuario que se conserva casi intacto y es uno de los templos romanos mejor conservados del mundo (mejor incluso que el Partenón de Atenas).
Es más pequeño que el Templo de Júpiter; se levanta sobre un podio de 5 metros de altura y tiene unas dimensiones de 66 metros de largo y 35 de ancho. Estaba rodeado por 42 columnas corintias de casi 20 metros de altura, de las cuales se conservan en pie 19. Sobre ellas, se conserva aún el entablamento, muy decorado con figuras humanas, animales y geométricas.

Se accede a él por una escalinata que lleva hasta la puerta monumental, decorada con figuras de Baco y parcialmente destruida, ya que una de las piedras se desprendió. En su interior se conservan varias columnas corintias adosadas a los muros, así como nichos y hornacinas que albergaban esculturas.
Dentro del templo se encontraba la estatua del dios, al cual se le realizaban ofrendas, y el ádyton, una parte elevada a la que se accede por unos escalones. Desde aquí se accede a la cripta, donde se cree que se guardaban los objetos para el culto a Baco.

Su decoración se utilizó como modelo para numerosas construcciones neoclásicas y aún conserva muchos detalles decorativos (bajorrelieves, esculturas…). Además, resulta curioso ver que hay unas placas conmemorativas y unos graffitis en los muros interiores, que se tallaron durante las visitas a Baalbek del kaiser Guillermo II y del sultán Abdulhamid II.
Ha llegado a la actualidad tan bien conservado gracias a que quedó cubierto por los restos de los otros templos y a que formó parte de la fortificación medieval de la ciudad. De hecho, en una de las esquinas se conserva una torre, construida por los mamelucos en el siglo XV, con decoración islámica.
Templo de Venus

Este templo tiene planta circular y fue construido a principios del siglo III, durante el reinado de Septimio Severo. Se encuentra justo antes de la entrada al recinto.
Fue construido en un recinto sagrado junto a otro templo conocido como Templo de las Musas, del que sólo se conservan algunos restos. El acceso se hacía mediante una escalinata que llevaba hasta un pronaos, a través del cual se entraba al templo circular.
Durante la época de Constantino fue parcialmente destruido y en su lugar se levantó una basílica, que más tarde fue sustituida por la Iglesia de Santa Bárbara (de culto griego ortodoxo) en el siglo XVIII. En la actualidad se encuentra ubicado junto a una mezquita.
Otros sitios de interés que ver en Baalbek

- Restos de la ciudadela medieval: Se construyó durante la dominación árabe y se pueden ver algunos restos junto al Templo de Baco
- Torre del siglo XV: Construida en la Edad Media junto al Templo de Baco, alberga un pequeño museo con piezas arqueológicas. Destaca el Sarcófago Douris, en el que se encontró el cuerpo de una mujer junto a sus joyas y complementos
- Museo Arqueológico de Baalbek: Se ubica junto al Templo de Júpiter y en su interior se pueden ver algunas piezas encontradas en el recinto
- Templo de Mercurio: Formaba parte del conjunto del santuario, pero en la actualidad únicamente se conserva una parte de la escalera. Además está algo alejado del recinto
- Cantera romana: Se encuentra a unos 500 metros del santuario y es la cantera de la que salió la piedra que se usó para la construcción de los templos. Aquí se pueden ver los tres monolitos más grandes tallados por el ser humano, conocidos como Trilithon o trilitones. Pesan en torno a unas 1000 toneladas, entre los que destaca la llamada Piedra de la Mujer Embarazada

DATOS ÚTILES PARA VISITAR BAALBEK
- El precio de la entrada (como en muchos otros lugares de Líbano) puede variar debido a la inflación que experimenta el país desde hace unos años. Calcula que te costará en torno a unos 8-10€ y no incluye guía
- El santuario abre desde las 8.30 de la mañana hasta el atardecer (por lo que el cierre depende de la época del año)
- Necesitarás en torno a unas 2 o 3 horas en ver todo el santuario, aunque dependerá de cuánto tiempo quieras dedicarle

- En la propia entrada del santuario encontrarás algunos guías que te ofrecerán hacer la visita guiada en diferentes idiomas (incluyendo el español). Algunos son guías oficiales pero otros no, así que ten cuidado a la hora de elegir
- También hay visitas guiadas oficiales para grupos en inglés o francés, muy recomendable si quieres compartir gastos y enterarte de todos los detalles
- Si prefieres visitar al recinto por tu cuenta, junto a cada templo hay carteles explicativos en árabe, inglés y francés, junto con planos y dibujos para que puedas ver cómo era el santuario

- Puedes visitar Baalbek en un día desde Beirut (volviendo a dormir a la capital); es fácil llegar tanto en coche como en alguna de las furgonetas públicas que conectan Beirut con otros lugares de interés del país
- Si vas por tu cuenta, te recomiendo combinar la visita a Baalbek con otros lugares de interés. Por ejemplo, las ruinas de Anjar, a apenas 30 minutos en coche y cerca de la frontera con Siria, o las bodegas de Chateau Ksara
- Pero si prefieres visitar Baalbek sin preocuparte de organizar nada, Civitatis tiene esta excursión desde Beirut para visitar Baalbek y las bodegas de Zahle. ¡Contrata tu visita a Baalbek en español!
¿Qué te ha parecido Baalbek? Sin duda es una auténtica joya, pero no es lo único interesante que visitar en Líbano. Aquí puedes ver otros lugares imprescindibles del Líbano y todo lo que ver en Beirut. ¡Descubre este increíble país!
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