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Imprescindibles para conocer Quebec

Quebec fue mi ciudad preferida de las que visité en mi viaje por la Costa Este de Canadá. A pesar de que Montreal me sorprendió muy gratamente, y de que Toronto me recordó a mi amado Nueva York, Quebec es sin duda la ciudad que más me gustó de ese viaje.

Es la capital de la Provincia de Quebec y fue fundada en 1608 por Samuel de Champlain como colonia francesa. Su centro histórico conserva parte de las murallas del siglo XVIII, lo que le valió ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.

Está situada junto al río San Lorenzo, que forma parte de la frontera natural entre Canadá y Estados Unidos, y es una ciudad puramente francófona, ya que más de un 90% de la población utiliza el francés como primer idioma.

A diferencia de Montreal y Toronto, es una ciudad pequeña, que se puede ver perfectamente en un día (o un día y medio). Sin embargo, mi recomendación es que hagáis al menos dos días completos, para dedicar uno de ellos a visitar las Cataratas de Montmorency y sus alrededores.

¿Qué ver en Quebec en 2 días?

Se denomina Vieux Quebec al casco histórico de la ciudad, que se encuentra en el interior de las murallas y se divide en Ciudad Alta y Ciudad Baja.

Haute Ville

Desde la fundación de Quebec, se estableció aquí el centro militar y administrativo de la ciudad, ya que, por su ubicación en la parte alta de Cap Diamant, tenía una posición estratégica para defenderse en caso de ataque. En esta zona se conservan aún las antiguas murallas y las puertas de acceso a la ciudad y está formada por calles estrechas y edificios bajos.

Le Chateau Frontenac

Le Chateau Frontenac desde la Terrasse Dufferin

A pesar de su nombre y de la creencia popular, este hotel nunca fue un castillo, si no que se construyó directamente como un hotel a finales del siglo XIX por la empresa Canadian Pacific Railway, para promover el uso de sus trenes entre las principales ciudades canadienses.

Su estilo arquitectónico es el característico de los castillos franceses, con tejados empinados, torres circulares o poligonales, buhardillas, etc. Está considerado “el hotel más fotografiado del mundo” y se ha convertido sin duda en un símbolo de la ciudad.

Es un hotel de 4 estrellas y generalmente tiene precios elevados, pero si reservas las habitaciones con tiempo, puedes encontrar una buena oferta. Nosotros nos alojamos aquí por algo menos de 130€ por habitación y por noche. Obviamente no es barato, pero un capricho de vez en cuando no hace daño…

Le Chateau Frontenac desde la Plaçe des Armes

Aunque no te alojes aquí, este hotel es uno de los imprescindibles que hay que ver en Quebec, no sólo los alrededores, si no también el propio hall del hotel.

Como curiosidad, todos los hoteles de la cadena Fairmont en Canadá tienen su propio embajador canino, un perro que vive allí, recibe a los visitantes y los huéspedes le pueden acariciar. El del Fairmont Le Chateau Frontenac se llama Daphnie y os puedo asegurar que es una auténtica monada.

Terrasse Dufferin

Está al lado del Chateau Frontenac y es un lugar perfecto para descansar y contemplar el precioso hotel a un lado, y el río San Lorenzo y la población de Lévis al otro.

Es una amplia pasarela de listones de madera, con algunos cenadores, bancos para sentarse… e incluso una estructura que se utiliza en invierno como tobogán para que la gente alquile trineos y se deslice por la nieve. Desde aquí, se puede bajar en funicular a la Basse Ville.

La Citadelle

Al fondo, las murallas de la Citadelle vistas desde la Terrasse Dufferin

La Citadelle de Quebec se ubica junto a la Puerta de Saint Louis, en la parte más alta de la ciudad, y es la fortificación militar más grande de toda Norteamérica, además del edificio militar más antiguo de Canadá.

Tiene forma estrellada y es una instalación militar que aún está en activo. Es un Sitio Histórico Nacional de Canadá, abre durante todo el año y se pueden hacer visitas guiadas a algunos de los edificios; además, alberga exposiciones temporales dedicadas a la historia militar de Canadá.

Gracias a su posición elevada, desde aquí hay unas vistas preciosas del río San Lorenzo y del Chateau Frontenac.

Llanuras de Abraham

Bajo este nombre se denomina a un parque de unos 2,5 kilómetros de largo por algo menos de 1 kilómetro de ancho que se encuentra junto a la Citadelle de Quebec.

Aquí tuvo lugar la batalla en la que los británicos derrotaron a los franceses en 1759 y es el lugar donde se celebra el Día del Recuerdo (Remembrance Day), cuando se recuerdan los sacrificios de las fuerzas armadas y los civiles en tiempos de guerra.

Tiene varios senderos para caminar y monumentos conmemorativos, así como un espacio para celebrar conciertos. Nosotros fuimos a Canadá a finales del invierno y todo el parque estaba aún nevado, por lo que no pudimos disfrutarlo como se puede hacer durante la primavera y el verano.

Observatorio de la Capital

Este observatorio se encuentra en la planta 30 de un edificio situado cerca de las Llanuras de Abraham y desde aquí se puede disfrutar de una vista panorámica de 360º de la ciudad de Quebec y de los alrededores.

La entrada cuesta 14,75 CAD y, además de las vistas, da a conocer la historia de Quebec en varias pantallas interactivas que muestran el antes y el después de algunos de los principales lugares de interés de la ciudad.

Abre todos los días de 10.00 a 17.00 (excepto los lunes desde octubre hasta enero).

Plaçe des Armes

Restaurantes de la Rue Sainte-Anne desde la Plaçe des Armes

Se encuentra justo delante del hotel Le Chateau Frontenac, por lo que seguro que pasaréis por aquí durante vuestro viaje a Quebec. Es un parque muy pequeño, con una fuente conmemorativa en el centro, y que se encontraba totalmente nevado cuando visitamos la ciudad.

Además del parque en sí, merece la pena disfrutar de sus alrededores: por un lado Le Chateau Frontenac, por otro la Catedral de la Santísima Trinidad, por otro la Terrasse Dufferin, y por otro, la Rue Sainte-Anne, con sus preciosos edificios y restaurantes.

Catedral de Notre-Dame de Quebec

Es la Catedral más antigua de Canadá y, desde su construcción en 1647, ha sido destruida dos veces por el fuego, y reconstruida de nuevo. Se encuentra en el centro de la Haute Ville, frente al Ayuntamiento de la ciudad. Tiene una fachada neoclásica, inspirada en la iglesia de Sainte-Geneviève de París, y su interior está muy ricamente decorado.

Se puede acceder desde las 7.00 de la mañana casi todos los días del año, tanto por libre como con alguna de las visitas guiadas que ofrece y que incluyen la visita a la cripta, donde hay enterradas más de 1.000 personas, incluidos varios gobernadores canadienses. Además, se celebran misas a diario.

Pasear por las calles de Haute-Ville

Rue Saint-Louis

Una de las cosas imprescindibles que hay que hacer en Quebec es perderse por sus calles. Como si fuera una ciudad europea, Quebec tiene calles preciosas con restaurantes, tiendas, cafeterías… Algunas de las principales calles son Rue Saint Louis y Rue Saint Jean, las más antiguas de la ciudad.

La Rue Saint Louis llega hasta la entrada del hotel Le Chateau Frontenac y tiene varios restaurantes con encanto. La Rue Saint Jean tiene preciosas cafeterías y tiendas de souvenirs, en las cuales no pudimos dejar de comprar… Además, cada una de estas calles tiene una de las antiguas puertas de acceso a la ciudad.

Basse Ville

Para llegar de la Haute Ville a la Basse Ville se puede bajar de 2 maneras: caminando o en funicular.

Desde el monumento a Samuel de Champlain, en la Terrasse Dufferin, se puede bajar a la Rue Côte de la Montagne mediante unas escaleras de madera llamadas Escalier Frontenac (también se llega hasta aquí bordeando el edificio en el que se encuentra el Museé du Fort y la Oficina de Correos).

Escalier Casse-cou

Desde aquí, se llega a una pequeña calle de escaleras, bastante corta y empinada, a la que se conoce con el nombre de Escalier Casse-Cou (escalera “rompecuellos”), en la que hay algunas tiendas y cafeterías y que baja hasta la Rue du Petit Champlain.

También se llega a la Rue du Petit Champlain desde Haute Ville en Funicular (conocido como Funiculaire du Vieux-Québec) y que se puede coger en la Terrasse Dufferin.

Bajando a la Basse Ville en el Funiculaire du Vieux-Québec

El funicular se inauguró en 1879 y ha sufrido varias reformas desde su apertura. El precio por trayecto es de 3,50 CAD y abre todos los días (excepto el 25 de diciembre) desde las 7.30 de la mañana, mientras que la hora de cierre varía entre las 9.00 y las 11.00, dependiendo de la época del año. En ambas estaciones hay tienda de souvenirs, de hecho, para subir desde la Basse Ville, se accede al funicular a través de la ciudad.

Rue du Petit-Champlain

Uno de los restaurantes de la Rue Petit-Champlain

Es la calle comercial más antigua de América del Norte y una de las más antiguas de la ciudad, y es un imprescindible en cualquier viaje a Quebec. Su aspecto es de cuento: con preciosas casas de piedra, puertas y ventanas de colores, balcones de madera, y locales con muchísimo encanto.

Tiene una longitud de apenas 200 metros pero os aseguro que es una preciosidad, ya que está flanqueada por pequeños bistros y cafeterías, tiendas de decoración, de ropa, de artesanía, de productos de la gastronomía canadiense…

Se encuentra justo a los pies de la Escalier Casse-cou y del funicular que llega a la Basse Ville y nosotros la recorrimos un par de veces durante nuestra visita a la ciudad.

Plaçe Royale

Plaçe Royale

Es una pequeña plaza empedrada situada cerca del puerto y se considera el centro histórico de Quebec, ya que aquí se ubicó el primer asentamiento francés en 1608. En el centro de la plaza hay un busto de Luis XIV, quien reinaba en Francia cuando llegó aquí Samuel de Champlain.

Los edificios que rodean la plaza, del siglo XVII y XVIII, tuvieron que ser reconstruidos a mediados del siglo XX, ya que esta zona cayó en deterioro un siglo antes, a pesar de haber sido el centro económico de la ciudad durante más de 200 años.

En la Plaçe Royale se encuentra la Iglesia de Notre-Dame-des-Victoires, la iglesia más antigua de Quebec, que se levantó en el lugar exacto donde se instaló el primer asentamiento de la ciudad. Se construyó en 1682, aunque ha sido reconstruida hasta en 3 ocasiones.

Fresque des Quebecois

Es uno de los principales atractivos de Quebec, un mural pintado en una fachada sin ventanas de un edificio junto a la Place Royale, que muestra escenas y personajes históricos de la ciudad.

Se terminó en 1999 y es el primero de los varios murales que decoran algunos de los edificios de Quebec, como el Fresque du Petit-Champlain, que se encuentra al final de la calle del mismo nombre y que representa escenas de actividades comerciales y escenas históricas.

Rue Sous Le Fort

La Chateau Frontenac desde la Rue Sous le Fort

Quizá esta calle no sea uno de los imprescindibles que ver en Quebec, pero como recomendación personal, os aseguro que no os podéis perder un paseo por aquí. Es perpendicular a la Rue du Petit-Champlain, a la altura de la base del funicular, y es una calle bastante pequeña y estrecha con tiendas de ropa, artesanía, souvenirs, pequeños bistros, y casitas bajas con puertas de colores y flores en las ventanas.

Sin embargo, lo mejor de esta calle es que, si os dais la vuelta, tendréis una perspectiva diferente y preciosa de Le Chateau Frontenac, que domina la Basse Ville desde su posición privilegiada en las alturas.

Museo de la Civilización

Es uno de los museos más populares de Quebec y permite la participación de los visitantes en el recorrido por los 400 años de la historia de la ciudad, con exposiciones interactivas, un área de juegos con laboratorio para niños, y visitas guiadas por todo el recorrido.

Se encuentra en un edificio muy moderno cerca del puerto y es una visita imprescindible para descubrir el legado cultural de Quebec y conocer en profundidad la historia de la ciudad.

Cruzar en Ferry hasta Lévis

Quebec desde el ferry de camino a Lévis

La población de Lévis se encuentra en la otra orilla del río San Lorenzo, y aunque es una zona principalmente residencial, merece la pena cruzar hasta allí para disfrutar de las vistas de Quebec desde la otra orilla del río.

Los ferries salen cada 30 minutos y el trayecto dura apenas 15 minutos. El precio el billete es de 3,60 CAD por trayecto para peatones, pero estos ferries transportan también coches, caravanas, motos, bicicletas… Se puede viajar tanto en el interior del barco como en la cubierta, algo totalmente recomendable si el tiempo lo permite.

El billete se puede comprar en la misma estación de ferry: en Quebec (Quebec City Ferry Terminal) se encuentra junto al puerto, detrás de la Rue du Petit-Champlain, y en Lévis (Lévis Ferry Terminal) es un edificio muy moderno situado junto a un parque y con algunos restaurantes.

Lévis desde el ferry

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¿Conocéis la preciosa ciudad de Quebec? Espero que este post os haya animado a ir mirando billetes para hacer un viaje a la Costa Este de Canadá, donde, además de Quebec, podréis visitar ciudades como Montreal o Toronto, y disfrutar de escenarios naturales de película.

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2 Comentarios

  1. Definitivamente es una ciudad preciosa. Y lo de los perritos embajadores me encanta! Jamas me imaginaria una ciudad tan europea en Canada. Me recuerda a Edimburgo o Reykiavic

    1. Carla dice:

      Muchas gracias chicos! A mí la verdad es que me enamoró…. Y el perro del Fairmont es una monada… 🙂

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