África, Marruecos

Dormir en el Desierto del Sahara

Dormir en el Desierto del Sahara

Dormir en el Desierto del Sahara es una de las mejores cosas que puedes hacer en un viaje a Marruecos. El Sahara es el desierto cálido más grande del mundo, tiene una superficie de 9.000.000 km2 y ocupa la mayor parte del norte de África, extendiéndose a lo largo de 11 países, desde Marruecos hasta Sudán.

Debido a su extensión, tiene distintas formas: valles de roca, cordilleras montañosas, planicies, valles, salares e incluso volcanes.

Pero lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en el desierto es la amplia extensión de dunas de arena, que en el Sahara llegan a alcanzar una altura de 193 metros.

A lo largo de los siglos, muchos pueblos han habitado el Desierto del Sahara, que en la actualidad se encuentra principalmente habitado por bereberes, pueblos nómadas que residen en el norte de África y que tienen su propia lengua y costumbres. De hecho, a medida que te vayas acercando al desierto, verás muchos carteles en lengua bereber.

Las preciosas dunas del Sahara

EL DESIERTO DEL SÁHARA EN MARRUECOS

El Desierto del Sahara ocupa gran parte del sur de Marruecos, extendiéndose por la Cordillera del Atlas, por antiguas kasbahs o ciudades fortificadas, como Ouarzazate o Ait Ben Haddou, hasta llegar a las dunas de Erg Chebbi, a apenas 20 kilómetros de la frontera con Argelia.

En Marruecos hay dos zonas principales para disfrutar la experiencia del desierto: Zagora y Merzouga.

Dunas de Erg Chebbi, cerca de Merzouga

Zagora

La ciudad de Zagora se encuentra a unos 160 kilómetros de Ouarzazate (unas 2.30 – 3.00 horas dependiendo de las paradas que hagas). Desde aquí salen tours que te llevan a pasar la noche al desierto, pero una advertencia: el desierto del Sahara en Zagora no es el de dunas de arena que todos tenemos en la cabeza.

Aquí, es un desierto más árido y seco, con grandes llanuras y zonas pedregosas, y algunas dunas más pequeñas. Es una buena opción si se dispone de pocos días, pero nosotros utilizamos Zagora únicamente como parada de camino a Merzouga.

Merzouga

La ciudad de Merzouga se encuentra a unos 300 kilómetros de Zagora (unas 4.00 horas de coche) y a casi 400 de Ouarzazate (desde donde se puede llegar directo en unas 5.30 – 6.00 horas, dependiendo de las paradas, y sin pasar por Zagora).

Mi recomendación es que pases una noche en Zagora o bien a la ida o bien a la vuelta, ya que son muchos kilómetros de coche para hacer en un día.

Esta zona del desierto es la que se conoce como Erg Chebbi y aquí las dunas alcanzan una altura de hasta 150 metros, en una extensión de apenas 20 kilómetros de largo por 5 de ancho.

Aunque la ciudad más importante de esta zona es Erfoud, la más cercana a las dunas es Merzouga, desde donde salen los tours que te llevan a pasar la noche al desierto.

CUÁNDO IR AL DESIERTO DEL SÁHARA

Las mejores épocas para visitar el Desierto del Sahara son la primavera y el otoño. Durante el verano hace tantísimo calor que es prácticamente imposible estar allí en las horas de sol.

El invierno en Marruecos no es especialmente frío, pero por la noche en el desierto bajan bastante las temperaturas y las jaimas, obviamente, no tienen calefacción, por lo que no creo que sea la época más recomendable.

Sin embargo, en primavera y en otoño las temperaturas son muy agradables durante el día y, aunque bajan por la noche, son perfectamente soportables con una chaqueta o una sudadera. Yo fui a finales de marzo y hasta que se puso el sol podías estar en manga corta, y luego con una chaqueta se estaba perfectamente fuera de las jaimas.

Perdiéndome entre las dunas

CÓMO LLEGAR AL DESIERTO DEL SÁHARA

La mayor parte de la gente que llega al Desierto del Sahara lo hace desde Marrakech (casi 600 kilómetros hasta Merzouga) o desde Fez (unos 500 kilómetros hasta Merzouga). Desde ambas ciudades se puede llegar en coche de alquiler o en tour organizado.

Si quieres ir en un tour organizado, hay muchas opciones: puedes elegir si vais a Merzouga o sólo a Zagora, si vas a dormir 1 o 2 noches, el tipo de alojamiento (normal o superior)…

Se pueden reservar los tours desde España a través de varias páginas web o reservarlo en las propias ciudades sobre la marcha (tanto en Marrakech y Fez como en Ouarzazate).

Nosotros lo hicimos en coche, a nuestro ritmo, parando donde queríamos y sin tener que estar pendientes de horarios.

Si bien es cierto que nosotros teníamos la ventaja de llevar a un marroquí en el grupo, alquilar un coche en Marruecos quizá no sea para todo el mundo… Los coches de alquiler medianamente decentes son caros y el estado de las carreteras a veces es bastante deplorable, especialmente en zonas de la Cordillera del Atlas.

Aún así, si quieres moverte por Marruecos a tu aire, no te pierdas este post con consejos para hacer un road trip por Marruecos.

Atravesando la Cordillera del Atlas

Llegar al Sahara desde Marrakech

Nuestro viaje desde Marrakech hasta el Sahara nos llevó 4 días, en los que pasamos por Ouarzazate, Ait Ben Haddou y Zagora hasta llegar a Merzouga.

Aunque nuestra ruta nos pareció perfecta, cometimos el error de ir directamente desde las Cascadas de Ouzoud hasta Ouarzazate, sin pasar de nuevo por Marrakech.

Esto hizo que tuviéramos que atravesar el Alto Atlas por una zona menos adaptada al tráfico que por la que hubiéramos tenido que ir en un primer momento; es decir, en vez de conducir por una carretera normal, asfaltada y con zonas para parar, lo hicimos por una carretera que estaba asfaltada sólo en algunos tramos, entre montañas, atravesando pueblos perdidos y sin lugares adaptados para parar.

Pasamos 2 noches en Ouarzazate, la Puerta del Desierto, visitando los Estudios Atlas, la Kasbah Taourirt y el Ksar de Ait Ben Haddou, y desde allí nos fuimos a Zagora, donde pasamos una noche.

Ait Ben Haddou, una parada imprescindible de camino al Desierto del Sahara

Desde Zagora pusimos rumbo a las dunas de Erg Chebbi a la hora del desayuno. Después de parar a comer en Rissani (una localidad a las puertas del desierto famosa por su mercado y donde comimos una riquísima tortilla bereber), llegamos a Merzouga a primera hora de la tarde. Allí Moha, nuestro guía, nos recogió para iniciar nuestro esperado viaje al Desierto del Sahara.

Aunque vayas en coche, el tour al desierto en sí tendrás que hacerlo organizado, ya que no podrás meter tu coche en las dunas (no sólo porque esté prohibido, si no porque no es fácil conducir entre las dunas).

Estos tours se pueden contratar con antelación o una vez allí en Merzouga. Yo te recomiendo llevarlo contratado (lo puedes. hacer desde tu país de origen o el día anterior desde Marruecos), ya que, aunque hay muchas empresas que lo hacen, el número de jaimas es limitado, y podrías quedarte sin plazas.

Hay opciones para todos los bolsillos y la mayoría de ellos ofrecen la opción de hacerlo tanto en camello como en 4×4. Nosotros optamos por no contribuir al sufrimiento animal y lo hicimos en 4×4.

Lo contratamos a través de la empresa Viajes Marruecos Inolvidable, que nos recogió en Merzouga.

Para dormir, existe la posibilidad de hacerlo en una gran jaima compartida con un baño fuera, o en jaimas dobles con baño privado. Nosotros elegimos la segunda opción, ya que no nos convencía lo de tener que salir al desierto en plena noche para ir a hacer pis…

Nuestro campamento entre las dunas

Una vez que llegamos al punto de encuentro en Merzouga, seguimos a nuestro guía hasta su “centro de operaciones” frente a las dunas. Es un espacio donde aparcar los coches y que dispone de una zona común para descansar, comer algo, o dejar las maletas, y baños para que aquellos que eligen la opción de jaima compartida sin baño puedan darse una ducha.

Allí dejamos nuestro coche de alquiler y subimos con nuestras maletas al 4×4 que nos llevó hasta nuestro campamento. Llegamos a las dunas aproximadamente una hora antes que el resto de gente que iba en camello. Según llegamos, dejamos nuestras cosas en la jaima y nos fuimos a explorar el desierto.

QUÉ HACER EN EL DESIERTO DEL SÁHARA

Todos los que viajamos al Desierto del Sahara tenemos dos ideas en mente: disfrutar del atardecer y del amanecer en el desierto. Lo cierto es que hay poco más que hacer aquí, aparte de pasear por la arena, esquivar escarabajos, hacer mil fotos, y sentarse a disfrutar. 

Además, como llegamos una hora antes que el resto de la gente que se alojaba en nuestro campamento, tuvimos mucho tiempo a solas, nosotros y las dunas.

En el Desierto del Sahara la arena es finísima, de un color precioso, y merece mucho la pena quitarse los zapatos y disfrutar de tocar la arena con los pies o al menos con los calcetines.

Nosotros estuvimos paseando por las dunas durante un buen rato, hasta que vimos que el sol empezaba a bajar. Entonces nos sentamos en una duna y disfrutamos en silencio de uno de los atardeceres más increíbles que he visto en mi vida.

Anochece en el Desierto del Sahara

Una vez que se puso el sol, volvimos al campamento para disfrutar de una cena marroquí y de un concierto con tambores junto al fuego. Esta parte sinceramente me pareció la más coñazo, así que nos alejamos un poco del campamento y nos fuimos a ver la luna y las estrellas.

Hay tan poca contaminación en esa zona que las estrellas se ven perfectamente y encima tuvimos la suerte de que hubiera luna llena esa noche, por lo que no pudimos evitar coger la cámara y hacer mil fotos. Después de pasear un poco más volvimos a nuestra jaima y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos esperaba un buen madrugón para disfrutar de otro de los puntos fuertes de esta experiencia: ver amanecer en el Desierto del Sahara.

Reconozco que la noche en la jaima fue bastante regulera. Yo no suelo tener problemas para dormir, pero estaba un poco obsesionada con el hecho de que la jaima cerrara solo con una cremallera y pudiera entrar alguien y con los muchos escarabajos que hay en el desierto. Eso, unido al hecho de que esa noche hacía mucho viento y se movía la jaima y con ella el cabecero de la cama, hizo que pasara más tiempo despierta que dormida.

La luna llena vista desde el desierto

Así que cuando el despertador sonó a eso de las 5.00 de la mañana, sólo podía pensar en dormir. Aún así, la pereza duró apenas unos minutos, íbamos a ver amanecer en el desierto y no quería perderme ni un segundo de ese espectáculo. Así que nos levantamos, nos vestimos rápido, nos dirigimos a las dunas y nos sentamos a ver salir el sol.

¿Alguna vez habéis imaginado cómo es un amanecer en el desierto?. Si habéis visto la película “El Rey León” os lo podéis imaginar, cuando el sol empieza a asomarse por el horizonte, el cielo se tiñe de rojo, naranja, amarillo, y es una imagen increíble. Yo reconozco que me gustó más el atardecer que el amanecer, pero la experiencia en el desierto no hubiera sido completa sin ver las dos cosas.

Una vez que salió el sol volvimos al campamento, ducha rápida, desayuno en el mismo sitio donde cenamos la noche anterior, y vuelta al 4×4 para volver a Merzouga, coger nuestro coche de alquiler y poner fin a esta aventura.

Amanece en el Desierto del Sahara

RECOMENDACIONES PARA PASAR UNA NOCHE EN EL DESIERTO DEL SÁHARA

  • Aunque tengas poco tiempo, intenta pasar la noche en Merzouga; aquí es donde el desierto es más bonito y creo que es un error quedarse en Zagora y no continuar hasta aquí
  • No esperes hasta el final para reservar el tour, puede que te quedes sin plazas para esa noche
  • No contribuyas al maltrato animal y no montes en camello. La opción del 4×4 es más cara, pero también es más responsable, cómoda y rápida
  • Lleva agua embotellada. Éste es un consejo que doy para todo viaje en coche por Marruecos, ten en cuenta que en los campamentos no hay agua, y si te quedas sin ella, no hay sitios donde comprarla
  • Lleva una sudadera o una chaqueta, la temperatura baja bastante durante la noche y hace algo de frío
  • Lleva también una gorra o un pañuelo para cubrirte la cabeza, hay mucho viento y agradecerás no tener el pelo pegado a la cara; además, cuando hay sol hace mucho calor y necesitarás cubrirte la cabeza
Mires donde mires, el Desierto es increíble

Espero que te haya gustado esta experiencia en el Desierto del Sahara. A toro pasado diré que, si volviera a repetir este viaje, me saltaría Zagora e iría hasta Merzouga por la carretera que circula más al norte.

Allí están las Gargantas del Dades y del Todra, y kasbahs como Tinerhir, donde pasaría una noche, pero aún así fue un viaje espectacular en el disfrutamos tanto de la experiencia en el desierto como del camino hasta allí.

4 comments

  1. Tengo muchísimas ganas de ir al desierto. Cuando estuve en Marrakech el año pasado no tuvimos tiempo suficiente y me quedé con muchísimas ganas. Lo bueno es que espero poder volver pronto con Fran y cumplir, por fin, este sueño.

    1. Fue una expriencia genial, a pesar de que reconozco que no fue la mejor noche de mi vida, jajaja… Ojalá podáis ir juntos en algún momento, lo bueno es que lo tenemos aquí al lado… 🙂

  2. Estoy maravillado de encontrar esta web. Quería daros las gracias por publicar esta maravilla. Sin duda he gozado cada pedacito de ella. Os te tengo marcados para ver más cosas nuevas de este blog .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: