Resumen Viajero

Resumen viajero 2017

2017 ha sido mi año más viajero con diferencia. Puede que no haya sido capaz de ahorrar ni 1€ durante este año, pero no me arrepiento de todos los euros, dólares canadienses y bahts invertidos en estos 365 días. No me arrepiento de los planes que he dejado de hacer, de las cenas a las que he dejado de ir, de la ropa que he dejado de comprarme o de los caprichos que no me he podido permitir.

No me arrepiento de haberme levantado a horas a las que, hasta hace nada, me estaba acostando, de haberme ido a dormir pronto para conducir durante 4 horas al día siguiente, de haber pasado frío, calor, humedad, de arrastrar un esguince desde agosto porque las chanclas y la lluvia no son una buena combinación.

Porque si ‘Viajar es lo único que compras que te hace más rico’ a mí este año ya me ha tocado la lotería.

Empecé el año en Madrid, de donde no salí hasta marzo, para hacer una escapada con amigas a TENERIFE. Era mi primera vez en las Canarias y, aunque el tiempo no acompañó, no dejé pasar la oportunidad de bañarme en el mar en invierno. Entre risas, trayectos de coche y visitas varias, rememoramos nuestro viaje del año pasado a New York, subimos al Teide, vimos el mar, comimos y bebimos y planificamos viajes futuros.

Parque Nacional del Teide, Tenerife

En abril llegó el primero de mis grandes viajes de este año, que vino con una escala de 8 horas en una ciudad europea que ya conocía, pero a la que no me importó volver. Paseamos por AMSTERDAM, bordeamos sus canales, quisimos comprar de todo en el Mercado de las Flores, cotilleamos el Barrio Rojo y disfrutamos de una de las ciudades más abiertas del mundo.

Calles de Amsterdam

Desde allí cruzamos el charco porque mis padres, una de mis hermanas y yo nos fuimos a pasar la Semana Santa a CANADÁ. Visitamos Montreal, Quebec y sus alrededores Parc Omega, Toronto, Las Cataratas del Niágara y Niagara-on-the-Lake. Pasamos frío, comimos mucho, caminamos más, vimos nieve, estuvimos cara a cara con animales autóctonos, descubrimos la amabilidad de los canadienses, conocimos ciudades preciosas y nos quisimos quedar a vivir allí en varias ocasiones.

Hotel Le Chateau Frontenac, Quebec

En junio me escapé con una amiga a la TOSCANA, volví a Florencia y Siena y conocí Lucca y Bolonia. Reconfirmamos que Italia es uno de los mejores países del mundo, comimos pasta y pizza como si no hubiera un mañana, volví a sentir los pelos de punta al ver por 2ª vez Santa María dei Fiori, reafirmé que Florencia me parece la ciudad más bonita del mundo y disfruté de la mejor bolognesa que he probado en mi vida (y no, no fue en Bolonia, fue en Siena).

Vistas de la ciudad de Florencia

En agosto viajé por primera vez a Asia, ya que mi segundo gran viaje del año me llevó a TAILANDIA. Con otras 3 amigas recorrí parte del país de sur a norte. Me perdí en el caos de Bangkok, admiré las ruinas de Ayutthaya, me enamoré de Chiang Mai y entendí por qué muchos viajeros la eligen como su hogar durante su estancia en Asia, me quedé impresionada con los atardeceres y el color del agua de Krabi, viví de verdad lo que es un monzón en Asia (esguince de tobillo incluido) y conseguí sobrevivir a comida extraña y bichos a pesar de que pensaba que no lo conseguiría.

Playa de Koh Poda, Tailandia

También en agosto, y poco después del atentado de La Rambla, viajé a mi querida BARCELONA para visitar a mis padres y aproveché para perderme por sus calles y quedar con amigos. Turisteé como una más por el Parc Güell, admiré como siempre la Casa Batlló y La Pedrera, me bañé en las playas de Vilanova e hice ruta de graffitis por mi barrio de la infancia, el Barrio de Gracia. Y sobre todo me reafirmé en que Barcelona es fuerte y nada podrá nunca con ella o con su gente.

Azotea de la Pedrera, Barcelona

En octubre viajé a la BRETAÑA FRANCESA, una zona de Francia que debería ser más conocida y que me cautivó desde el primer momento. Comí creppes y galettes, admiré la mezcla de la arquitectura en piedra con la arquitectura de entramado de manera, volví al Mont Saint Michel después de 13 años, me enamoré de la amabilidad de sus gentes y descubrí que quería comprarme una cada en cada pueblo que visitábamos…

Josselin, en la Bretaña Francesa

En diciembre cerré mi año más viajero volviendo a escaparme por España. No conozco mucho el norte, que tiene delito, y aprovechando un concierto de un amigo me escapé con una amiga a ASTURIAS. Con lluvia, frío y hasta nieve disfruté de la música en directo y de salir sin preocupaciones, conocí Llanes, la maravilla de Lastres y un poco de Gijón. Paseé (y sobre todo comí) por Oviedo y subí a conocer la maravilla arquitectónica que supone el Prerrománico Asturiano.

Cubos de la Memoria en Llanes, Asturias

Más de 30 pueblos y ciudades, 6 países (contando España) y 3 continentes; incontables trayectos en avión, en tren, en coche y en barco. Varias culturas diferentes, nuevos tipos de comida, diversión, risas, noches de no pensar en lo que pasará mañana, amigos, familia, casa. Confirmar que viajar es lo mejor en lo que puedes invertir tu tiempo y tu dinero. Y cruzar los dedos muy fuerte para que 2018 sea igual (o mejor) que mi año más viajero hasta ahora.

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