Resumen Viajero

Resumen viajero 2018

El año pasado fue, con diferencia, el más viajero de mi vida. Durante 2017 viajé por España, Francia, Italia y Holanda, descubrí lugares increíbles en Canadá y volé por primera vez a Asia para conocer Tailandia. Cuando terminó el año sólo deseaba que 2018 fuera al menos igual de bueno en cuanto a viajes se refiere y, aunque no he viajado tan lejos como el año pasado, he pisado un nuevo continente y he cumplido uno de mis grandes sueños viajeros.

Ahora que se acaba el año y echo la vista atrás sólo puedo recordar con emoción todos los sitios que he visitado: ciudades, pueblos, paisajes naturales, ruinas, desiertos… Ha sido un año de lo más completo en el que, de nuevo, he tenido que sacrificar compras, cenas y caprichos, pero todo se ha visto recompensado gracias a las grandes experiencias de las que he disfrutado.

Igual que en 2017, empecé el año en Madrid, y a principios de marzo volé a mi amada ITALIA, donde recorrí los pequeños (y nevados) pueblos del Lago di Garda, descubrí la preciosa ciudad de Bérgamo, le encontré el encanto a Milán y me enamoré perdidamente de Verona. Por si fuera poco, probé uno de los mejores platos de pasta que he probado en mi vida, los casoncelli alla bergamasca, típicos de la ciudad de Bérgamo. Italia siempre es una buena idea y tengo una lista muy larga de ciudades y zonas de Italia que quiero visitar en los próximos años…

Escultura de Dante en la Piazza dei Signori de Verona (Italia)

A finales de ese mismo mes llegó mi primer gran viaje del año. Volé a África por primera vez para conocer un país tan cercano a España en kilómetros pero tan lejano en costumbres como es MARRUECOS. Durante 8 días disfruté del bullicio de Marrakech, admiré las Cascadas de Ouzoud, me perdí por la agreste Cordillera del Atlas, conocí preciosos pueblos del desierto como Ait ben Haddou o Ouarzazate y cumplí un sueño viajero que hasta poco antes no sabía que tenía: dormir en una jaima en el desierto del Sáhara.

Dunas del Desierto del Sáhara (Marruecos)

Fue un viaje apasionante que me llevó por lugares que hasta entonces sólo había imaginado, pero también reconozco que se me hizo un poco complicado en algunos momentos, pero estoy segura de que volveré a este país para seguir descubriendo todos sus rincones.

Atardecer en la Plaza Jemaa el-Fna de Marrakech (Marruecos)

En mayo viajé, como cada año, a CATALUNYA, en una escapada de varios días que me llevó a mi amada Barcelona, a la preciosa ciudad de Girona y a pueblos tan bonitos como Besalú y Santa Pau. Descubrí que en la península tenemos una zona de actividad volcánica, La Garrotxa, me tomé varios aperitivos frente al mar y me reencontré con viejos amigos y familiares. Volver a Catalunya siempre será para mí volver a casa…

Casas del Oñar en Girona (España)

Junio trajo consigo un viaje con amigas que se acabó convirtiendo en un viajazo. Durante 5 días visité la preciosa zona de los COTSWOLDS en Inglaterra, donde en varios momentos me ví dentro de una película, me enamoré de todos y cada uno de los pueblos que la componen y comprobé en primera persona que sí merece la pena visitar Stonehenge. Visitar pueblos como Castle Combe, Bibury, Snowshill, Broadway, Bourton-on-the-Water fue una experiencia increíble en la que disfruté de la amabilidad británica y aprendí a conducir por la izquierda.

Snowshill en los Cotswolds (Inglaterra)

Antes de este viaje ya tenía claro que esta zona me iba a gustar pero nunca pensé que tanto, y estoy deseando volver a los Cotswolds para revisitar los pueblos por los que pasé en este viaje y para conocer los que no me dio tiempo a visitar.

Complejo megalítico de Stonehenge (Inglaterra)

Apenas un mes después, en julio, viajé al país vecino para redescubrir LISBOA, una ciudad que visité hace 5 años y que en su momento no me gustó. En este viaje me reconcilié con la capital portuguesa y conseguí encontrarle ese encanto del que todo el mundo habla. Paseé por algunos de sus barrios, disfruté la noche lisboeta, me enamoré del LX Factory y, para terminar el viaje, visitamos Setúbal y la preciosa ciudad de Évora.

Mirador das Portas do Sol en Lisboa (Portugal)

En agosto llegó mi segundo gran viaje del año. A pesar de haberme quedado sola y no poder cuadrar vacaciones con nadie, no quise quedarme en casa, por lo que me apunté a un viaje organizado y me fui a descubrir TURQUÍA, en un viaje de 10 días que me llevó a Estambul, la Capadocia, Pamukkale y Éfeso.

Santa Sofía en Estambul (Turquía)

En Estambul me enamoré de sus mezquitas y de sus atardeceres, navegué por el Estrecho del Bósforo, probé la comida turca, y me prometí a mí misma que algún día volvería. En la Capadocia cumplí uno de mis grandes sueños viajeros, ver amanecer aquí desde un globo aerostático. En Pamukkale admiré una maravilla natural única en el mundo, y en Éfeso paseé entre ruinas romanas de la ciudad mejor conservada de toda Asia Menor. Turquía fue uno de los grandes descubrimientos del año y espero no tardar mucho en volver a visitarla.

Amanecer en la Capadocia (Turquía)

A finales de ese mes, una boda me llevó a GALICIA, en un viaje express que me llevó a conocer Pontevedra y a subir a uno de los que llaman “El mejor banco del mundo”, con preciosas vistas a la Ría de Vigo. Galicia es un viaje que tengo muy pendiente y espero poder volver con más tiempo para descubrir todo lo que tiene que ofrecer.

Vistas desde “El mejor banco del mundo” en Vigo (España)

El penúltimo viaje del año tardó un poco en llegar. A finales de octubre taché de mi lista una de las ciudades europeas que se me resistían desde hace años. Viajé un fin de semana a COPENHAGUE y volví totalmente enamorada de la capital danesa y su espíritu hygge. Disfruté del Tivoli decorado para Halloween, hice mil fotos en Nyhavn, fui a uno de los parques más instagrameables de la ciudad y me encantó descubrir que una ciudad de la que no esperaba nada, lo tenía todo.

Canales de Hyhavn (Copenhague)

En noviembre una escapada de apenas un día me llevó a SALAMANCA, una ciudad que no visitaba desde hace años y en la que me reencontré con mis queridos Paula y Fran de Luggage for Two, vi a Germán de Guías en Español tocar en la tuna, y conocí a los fantásticos Marta y Fer de Quit & Run. Aunque el viaje tuvo mucho de comer y beber y poco de visitar, pude admirar su preciosa Catedral y su maravillosa Plaza Mayor, y estoy segura de que pronto volveré a estar ciudad.

La preciosa Catedral de Salamanca (España)

Casi 40 ciudades y pueblos en 7 países (incluyendo España), un nuevo continente, muchas horas de avión, coche y autobús, mi primer contacto con un país árabe, nuevas culturas y comidas, nuevos amigos, 5 tipos diferentes de monedas, conocerme un poco más a mí misma y soñar con los destinos que me deparará 2019.

Además, 2018 me ha servido para darle caña a este rinconcito viajero que ha cumplido su primer año y que va creciendo cada vez más, para inaugurar la sección You are a passenger, en la que he entrevistado a gente super interesante con muchas cosas que contar, para desvirtualizar a personas preciosas de Instagram, algunas de las cuales se han convertido en amigas, y para animarme a seguir escribiendo. Pero sobre todo,para confirmar de nuevo que viajar es lo único que compras que te hace más rico. 

También puede gustarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *